lunes, 3 de noviembre de 2014

Momentazo: el encuentro.

Ahora que han pasado ya seis meses (¡medio año!) volvamos por un momento al 3 de mayo para recordar un momento muy singular que siempre deja una sonrisa en mi cara y en mis recuerdos.

A veces pasa que lo que menos preparas, es lo que mejor termina saliendo. En los meses de preparar nuestra boda, andábamos Asia y yo dándole vueltas a ver qué toque cofrade le podíamos dar, que resultase original y alejado de lo típico. Vamos, que no fuese muy rancio.

Lo cierto es que no somos personas de imaginación desbordante y llegó el día sin tener grandes cosas preparadas. Únicamente en el momento del ofertorio preparamos una ofrenda en la que el hermano mayor de Coronación llevaba el costal de Asia, el presidente del Resucitado llevaba mi costal y nosotros terminábamos ofreciéndoles un poco como símbolo del esfuerzo que a veces también implica el embarcarse en una relación de pareja que uno quiere que dure toda la vida. Como veis, algo sencillo que dejaba un toque cofrade pero nada especialísimamente significativo.

Pero cuando la celebración fue avanzando, empezó a sonar "A la Gloria" y terminó ocurriendo lo que podéis ver a continuación (o pinchando AQUÍ):



Para nosotros fue una cosa muy simpática. Yo iba "portado" por profesionales del asunto que sabían darle el compás a la marcha, aunque ciertamente preocupado por ellos ya que a fin de cuentas no soy peso pluma. La novia, en cambio, era portada con menos conocimiento y más alegría ya que, nuevamente, el factor del peso resultaba determinante y con ella todo es más fácil.

Creo que fue algo que a todos los presentes nos gustó. Seguro que a los que participaron en ello les gustará verlo de nuevo, también a los que lo vieron en vivo y diría que a los que ya se habían ido les hará gracia.

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