miércoles, 13 de junio de 2012

De mis 6 años

Os traigo hoy una de esas "historias de la puta mili" pero de alguien que no fue a la mili y que se ha remontado a una edad bastante más temprana para sorprender a algunos de los visitantes de este blog que, puesto que me conocen, no querrán dar crédito a esta historia aunque, lo aseguro, todo en ella es cierto.

 Tendría yo cosa de 6 años, era un joven y apuesto alumno de 1º de EGB cuyas máximas aspiraciones eran aprender a leer, a sumar, un poco a restar y disfrutar de la vida porque ya se sabe que la infancia es muy bonita pero se pasa rápido. Dicho así parece que era yo un crío avisado y tampoco era la cosa para tanto, pero se entiende.

Yo desde que nací hasta una edad algo pasada no hablaba. Hacía gestos, emitía sonidos... pero era hombre de pocas palabras. Hasta que un día decidí hablar y por lo visto no paraba, como si me fuese la vida en ello. Y parece que eso debió coincidir con mi paso por 1º de EGB, lo cual molestó enormemente a mi "seño". Y ahora viene una buena noticia: esta historia que os cuento tiene dibujitos. O al menos un dibujito.


Este engendro amarillo y verde pretende ser un mapa de mi clase de 1º de EGB tal y como yo la recuerdo ahora. Y estoy seguro de que la recuerdo razonablemente bien, descontando algunos detalles como número exacto de compañeros o posición exacta de algún pupitre; pero más o menos era como la veis. La mesa de la P era la de la Profesora, las filas con la letra C eran filas de pupitres de mis Compañeros de clase y la mesa con la Y era mi mesa, la mesa de Yo. Esto último no está bien dicho y lo sé, pero explica la leyenda del mapa.

Claro, esta situación no me resultaba agradable. Yo era un crío parlanchín, vale; pero lo que no era es especialmente travieso. Quiero decir que cafres en la clase había algunos y yo no me contaba entre ellos. ¿Por qué tuve que sufrir yo la exclusión social a tan tierna edad? Por hablar. Y debe ser entonces que me callé y decidí no compartir mi sabiduría con el resto del mundo. Y en ello ando todavía, como un Alatriste que callado observa y aprende, pero no revela. 

De esa situación en clase guardo también algún recuerdo majo. Más o menos donde la C más baja, más al sur, se sentaba un buen amigo de los mejores que conservo: Pedro Martínez Rubí. Pedro se ha caracterizado siempre por ser un tipo muy inteligente; y debe ser por eso que ya en 1º de EGB llevaba reloj a clase. Ojo porque aquello no estaba al alcance de cualquiera. Y yo inventé algo para hablar con él, para preguntarle la hora sin que nadie se diese cuenta. Y ahí que yo tiraba un lápiz hacia delante; que ya no sé si era un patapum de Clemente o un toque en corto de Xavi, pero ahí que iba el lápiz templadito hacia la zona donde se sentaba Pedro. Y entonces yo reptaba por el suelo y me sentía un ninja mientras, agazapado entre sillas, hablaba con Pedro y le preguntaba la hora para saber cuánto quedaba para el recreo, para el fin momentáneo de mi exclusión social. Supe con el tiempo que la profesora sabía bien de todo aquello y lo usaba como arma arrojadiza ante mis padres para justificar mi destierro, mi obligado exilio al fondo de la clase donde no había nada más que mi pupitre y yo.

Y todo esto que cuento no lo cuento porque me he levantado hoy así, parlanchín de nuevo, no. Lo cuento porque desde hace un tiempo me cruzo muy a menudo a aquella profesora que, como uno de sus alumnos de 5 o 6 años hablaba, decidió que lo fácil sería alejarlo del resto de sus compañeros para que no tuviese con quien hablar. Y, claro, entran ganas de decirle un par de cosas: "señora, ¿qué tal? ¿sigue usted tan inútil como hace 20 años?, ¿sigue usted cogiendo el camino fácil?".

Porque estas cosas marcan y a lo mejor es por esta historia por la que hoy soy un tipo callado que disfruta del silencio y no le incomoda. O quizás sea por esto que hablo solo, llámenme loco, pero sí. Yo no he estudiado hecho Magisterio y no tengo ni idea de cómo aconsejan los libros que se gestione a un crío hablador; pero creo que lo que se hizo conmigo no debía ser lo mejor opción. Insisto en que sí, hablaba, pero no era demasiado travieso ni cafre en absoluto.

Y ojo que en toda esta historia no hay nada dramático, con independencia de cómo se cuente. Lo que hay son ganas de recordar algo aunque no fuese demasiado bueno porque incluso en lo no demasiado bueno hay cosas que bien merecen ser recordadas y que arrancan una sonrisa del más serio de los rostros.


9 comentarios:

  1. No te preocupes Vic, a mi Doña Milagros (mi seño de preescolar) no me dejaba jugar con mis compañeros porque decía que era muy vaga y no sabía colorear en círculo. Yas.

    ResponderEliminar
  2. Victor, me da mucho rabia lo que escribes!!! pero no por nada, porque esto no me lo has contado, quizás porque no lo tomas importancia pero yo si...Tengo que decir que la palabra "estudiado" no la tenías que haber borrado.

    Yo como maestro, HE ESTUDIADO MAGISTERIO, eso que hizo la personaje, está muy mal hecho, es curioso tu historia porque en la UAL, tenía un buen maestro que nos decía que a los niños hay que DEJAR HACER, si si, que se expresen, tanto verbal como con el cuerpo, como trabajos manuales...

    las veces que he estado con alumnos,prácticas y profesor de apoyo, cada vez que pillaba a uno hablando siempre le decía: si tienes algo interesante que contarnos, cuentanoslo a todos porque yo no me voy a enfadar, pero tienes que pedir la palabra y siempre con educación.

    Por maestros como ella, exíste la gente tímida, la gente que le eche cara a la vida, aunque no lo creas lo maestros marcamos mucho la vida de los niños, tanto para mal como para bien...Gente así, como tu profesora, hace que nuestro trabajo quede en mal lugar.

    A mí me encantaría contarte mi historía con mi "querido" profesor antes de entrar en el colegio dónde nos conocimos...eso fue muy duro y lo que es peor él sabe que lo hizo mal y agacha el morro...Víctor, a lo mejor no te doy un buen consejo, pero si puedes para a esa mujer y habla con ella, como hice yo con ese señor...

    ALFREDO

    ResponderEliminar
  3. Lo de estudiar Magisterio era una bromica jajaja

    Me mucha pereza hablar con esta señora. Antes tendría que hablar con algún otro profesor de la UAL cuya anécdota quizás cuente algún otro día jaja

    ResponderEliminar
  4. Pues que no te de, dile que eres el chaval de 1º E.G.B que le excluiste al final de la clase y ahora soy asesor fiscal y te voy a arruinar la vida...ZORRA!!!

    Yo por ejemplo con el profesor este...por cierto, se puede decir que es vecino nuestro...le dije hace un tiempo, cuando me paró el por la calle, que a qué venía que me preguntara por mi vida cuando no se preocupó por mi cuando me pasaba lo que me pasaba, que con todo el cariño del mundo se la tenía que devolver de alguna manera...así estoy, que de vez en cuando le doy vueltas a ver como lo hago...no me llames rencoroso, pero es que me dolió en el alma...

    Alfredo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si al menos fuese Inspector de Hacienda... jajaja

      Eliminar
  5. Pues te sacas las oposiciones como el que se come unas pipas, total, si esas opos están tiradas jajajajajajjajajaja xDDD

    ALFREDO

    P.D: En serio, parala que te quedarás en la puta gloria

    ResponderEliminar
  6. Me he sentido identificada con lo que cuentas sólo que mi clase de 1º y 2º de EGB estaba dividida por los listos, los normales y los tontos...y en ese último grupo estaba yo, con mis otros 10 compañeros que no terminábamos de salir del cascarón o directamente Sor Clementina que así se llama la Monja no nos dejaba salir...y siempre he dicho que esa mujer de vida religiosa tenía poco pq mala era un rato. Como a mis compañeros me afectaba mucho esta situación, incluso una de mis amigas llegó a cambiarse de clase por que sus padres no soportaban esto..yo no se lo contaba a mis padres..pq si no...había golpecitos que no era agradables..ya sabéis por donde voy..
    Total..al pasar a 3º de EGB, cambiamos de profe y todo para mi cambió, incluso me integré mucho más en clase...
    Ahora, cuando la veo por la calle, me dan ganas de decirle, ¿¿se acuerda ud de la tonta?, la tonta acabó la ESO, Bachiller, una carrera y ahora va a por la segunda.

    Gracias a Dios la nueva generación de profes dejaron estos métodos antiguos pero me da la sensación que la generación de los 80 si sufrimos este tipo de discriminación..
    Perdón por el tochacho pero no me he podido resistir a cnt! ajjaaj

    ResponderEliminar
  7. No hay por qué pedir perdón María del Mar, eres muy bienvenida aquí, incluso con tochazos jaja

    ResponderEliminar