Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 1 de abril de 2026.
Versión en web: clic aquí.
En estos días de Semana Santa le
estamos haciendo los roces de verdad a la reforma del Paseo. Queda obra por
delante, quedan cosas por matizar, pero otras ya empiezan a verse con claridad.
Mi primera sensación es que la
reforma, en general, funciona. El Paseo es, en estos días, un lugar muy
transitado. Basta ponerse en un tramo alto y mirar hacia el mar para ver una
ingente cantidad de cabezas moviéndose de un lado a otro. Si éste era el
objetivo principal de la obra, se está cumpliendo. Por supuesto, habrá que
darle tiempo, verlo terminado, hablar con comerciantes y hosteleros... pero la
cosa va marchando.
La famosa fuente de la Puerta de
Purchena ya ha lucido su funcionalidad al paso de las primeras cofradías
cuando, al vaciarse, deja la plaza expedita. Me sorprendió que las procesiones
la bordeen, quizás por precaución, pero indudablemente encontrar toda la plaza
abierta es un acierto. A cambio, habrá que ver cómo se comporta el personal en
torno a la fuente en verano, cuando encontremos el agua tan accesible.
Lo que creo que peor funciona son
los famosos parterres, el “exceso” de vegetación. Allí donde los parterres se
han hecho más anchos o donde se han introducido nuevos árboles, hemos
encontrado el flanco débil de la reforma. Personas pisando las plantas o tramos
donde el público no podía estar junto a la cofradía en movimiento son las
imágenes que nos deja esta Semana Santa del estreno. Y si esto es así en estos
días, ¿qué podría pasar en la cabalgata de Reyes Magos? Yo, desde luego, no
querría perder el Paseo para la tarde-noche más grande del año y, tal y como
luce ahora, creo que el resultado sería insatisfactorio. La siguiente duda es
¿lo dejamos así o seguimos retocando estos espacios verdes? Urbanismo tendrá
esta pregunta sobre la mesa.
Matices a un lado y a la espera
de que la reforma cumpla al menos un año y la veamos en todos los escenarios
esperables, las sensaciones en general son buenas y creo que en este punto
estamos la mayoría, si bien resulta fácil poner las pegas reseñadas y las que
cada uno quiera. Demos tiempo, insisto, y dejemos que se una esta reforma con
la del Puerto, otro acierto notable, mientras seguimos matizando todo lo que el
uso aconseje. En este sentido, mi invitación al Ayuntamiento es clara: no
tengan miedo a corregir lo que sea conveniente, lo contrario sería permanecer
en un error innecesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario