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lunes, 2 de noviembre de 2020

Lo Divino (VII)

 

Gran Poder, de Juan de Mesa.

Hay un pulso constante en Ti: el que se dirime entre la zancada imposible del compás de tus piernas y la mansedumbre inalcanzable del rostro del cordero de Dios. Porque en ese perfil izquierdo tuyo está toda la nobleza que no se atisba en un cuerpo decidido y fiero que toma su cruz y se dirige con ella hacia la certeza de una horrible muerte que no es sino la antesala de la vida. Porque hay algo en tus huellas que apunta a tu divinidad, no pudiendo ser un hombre más el que camine como Tú caminas.

Y es en ese pulso donde me pierdo y aprendo, donde he descubierto un misterio nuevo para acercarme a la magnificencia de Cristo. No pretendo ser yo el que lo resuelva, ni querría que nadie lo hiciera. Porque, insistiré, ni un hombre podría caminar así, ni Dios habría de ser tan manso ante un destino tan cruel. Bendita la mano que te talló y benditos los ojos que te imploran. Gracias, Señor, a Ti que pusiste freno a mis súplicas aun pudiéndolo todo, para enseñarme que no siempre lo que se quiere es lo mejor, y que Tú no te conformas con hacernos caso. Porque tras esa mansedumbre tan tuya se esconde una decisión, ¡el amor!, incomparable. Y en tu mano, la potestad y el imperio.


lunes, 5 de octubre de 2020

Lo Divino (VI)

Gracia y Amparo, Almería.

De todas las formas posibles, racial.
De todos los tonos posibles, morena.
De todas las condiciones posibles, humilde.
De un perfil o del otro, en picado o contrapicado, de luto o de hebrea, de gloria o de reina de los cielos, bella.
Tanto de cerca como de lejos, qué hermoso fue saludarte, qué suerte acercar a tus plantas a un amigo. Que yo no olvido lo que me regalaste.
Eran otros tiempos, claro. Pero Tú sigues siendo Tú y yo sigo siendo yo. Y el que pueda, si puede, que empate; que la verdad no tiene precio y en la libertad está el premio.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Lo Divino (V)


Qué lejos quedan imágenes como ésta de nuestra Patrona, la Virgen del Mar, por las iluminadas para su feria calles de Almería. Una Almería que debe ponerse en sus manos en estos momentos de tanta incertidumbre sanitaria, económica, política, social. Y dejarse llevar como parece hacerlo ese maravilloso himno a la Virgen del Mar que tan vivamente nos recuerda el compás que marcan las olas que se acercan a la orilla, de Torregarcía o de donde se quiera. Yo no me sé el himno, la verdad, pero hay algo que sé bien y es que todos deberíamos sabérnoslo.

¡Viva la Virgen del Mar!
¡Viva la Patrona de Almería!
¡Viva la Madre de Dios!

lunes, 3 de agosto de 2020

Lo divino (IV)

Procesión de Jesús Cautivo, Málaga. Ñito Salas.


Volverán la primavera
y las ganas de vivir
Volveremos a reunirnos
y soñar en torno a Ti.

Volverá la primavera
y las maderas a crujir
Volveremos al encuentro
con lo hondo del sentir.

¡Volverá la primavera!
Volverá porque sí
porque no sabemos
-de otra forma-
expresar, sentir, vivir.

lunes, 6 de julio de 2020

Lo divino (III)

Fotografía: El Correo.
De sobra es sabido que la Semana Santa es una gran fiesta para los sentidos. El de la vista se ve inundado por la variedad de colores y pequeñas obras de arte que conforman cada procesión, desde la maravilla de muchas de sus sacras imágenes, hasta el colorido del exorno floral, pasando por bordados, tallas y el movimiento mismo del conjunto. El olfato, tan conectado con la memoria, se ve colmado por el incienso, con matices diferenciadores en cada cofradía, y tantas veces por las flores de los palios (ay, aquel azahar de Fe y Caridad). El oído recibe numerosos estímulos, si bien el más característico sea el redoblar de los tambores y el silbido de la corneta; sin menospreciar el rachear de costaleros en el silencio, la voz ronca del capataz, el quejío saetero, el golpe firme y seco del llamador, un palio y su estruendo al volver del cielo. El gusto también recibe lo suyo con toda una gastronomía propia de la época, siendo para mí la cumbre y cima de todo ello la torrija. ¡Benditas torrijas! ¿Y el tacto? El tacto del pie desnudo del nazareno sobre el asfalto, el de la mano que se aproxima al paso o el del cuello del costalero que se abraza fiero a su trabajadera... Pero sobre todo el tacto, primero, de las manos de tus abuelos que te descubren el universo que encierran las cofradías. El tacto, después, de las manos de tus padres que te acompañan cuando tú quieres ver alguna cofradía más aunque ellos tengan que trabajar a la mañana siguiente. El tacto, al paso de los años, de la mano de esa chica (o ese chico) que tanto te gusta y al que llevas por las mismas calles y rincones que cada año son testigos de tu ritual predilecto. El tacto, al fin, de la mano de esa criaturita a la que, aún durmiéndose como se va durmiendo en el cochecito, le quieres regalar lo que transmite un palio de recogida.

lunes, 8 de junio de 2020

Lo divino (II)

Santísimo Cristo de la Humildad, Toledo.
Darío Fernández, 2007.

¿Dónde está la gran fortaleza de Dios? ¿Cuál es su mayor demostración de poderío? ¿Será, acaso, esa zancada imposible del Gran Poder? ¿Ese volver a levantarse tras cada caída? ¿Podría ser esa expiración interminable, a pecho abierto, del Cachorro? ¿Estará en su vuelta a la Vida desde las penumbras mismas de la muerte?

Cuestiones todas ellas propias y esperadas en un dios todopoderoso al que nada ni nadie se le puede resistir. Lo que no resulta en modo alguno esperable, lo radicalmente novedoso ("yo hago nuevas todas las cosas") y subversivo, es encontrarnos de repente con Dios humillado hasta el extremo por simples -¡torpes!- mortales. Si volver a levantarse, seguir caminando o luchar por vivir son acciones que requerirán de una fuerza extraordinaria, ¿qué templanza no habrá de tener ese mismo Dios todopoderoso para dejarse coronar de espinas entre insultos y burlas? No exhibió fortaleza mayor que este delirio de Humildad. 

lunes, 4 de mayo de 2020

Lo divino (I)

Fotografía: twitter @CEUAndalucia

Esperanza viene de esperar;
de esperar que tras cada momento de oscuridad
vendrá un nuevo amanecer:
todos contigo, hasta el último en Ti.