Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 29 de julio de 2026.
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España se quema en estos días de
verano en los que los incendios devoran hectáreas sin fin. Circula por redes
una imagen que hace alusión a la falta de medios por parte del Estado en
momentos concretos: los incendios, la DANA de Valencia, la pandemia por
Covid-19, el volcán de La Palma, el apagón, Filomena. Pero los incendios tienen
una característica muy distinta al resto de episodios y es que son totalmente
predecibles porque se dan todos los años y, más aún, tras un invierno tan
lluvioso.
El de los incendios me parece, a
diferencia del resto de situaciones, algo estructural que tiene que ver, por
supuesto, con el cambio climático, pero muy especialmente con la gestión del
monte que se viene haciendo desde hace años en nombre del ecologismo. Basta
escuchar a las gentes del campo para entenderlo. Bajo la calificación de
reservas de la biosfera o parques naturales o nacionales, nuestras áreas
forestales se terminan convirtiendo en zonas intocables donde los ganados no
pueden pastar, donde los cortafuegos se reducen a la mínima expresión o donde
cortar cualquier planta te puede acarrear un buen problema.
Sumémosle a ello que, si pensamos
por ejemplo en los medios aéreos, parece que estamos muy lejos de contar con
los hidroaviones que se vienen prometiendo desde el Gobierno. ¿De verdad se
puede defender un país como el nuestro con tan pocos aviones disponibles cuando
el fuego aprieta?
Cada vez que ocurre un desastre
natural de estas características aparece nuestro presidente para hablar del
cambio climático. ¿Y qué quiere decir un alto político cuando habla de ello?
Generalmente, y de ahí tanto negacionismo, que nos va a colocar algún impuesto
o que nos va a restringir alguna libertad adicional. Porque es muy fácil decir
que Manolo, que es fontanero, no se puede mover por el centro de su ciudad en
su Berlingo de hace 15 años, mientras tú te desplazas en helicóptero para
recorrer cien kilómetros o mientras te cruzas el país en Falcon, mezclando
agendas personal y política.
Ojalá pronto nuestros políticos
escuchen a los vecinos del medio rural y les dejen vivir y trabajar para cuidar
de nuestros montes, mientras nos centramos de verdad en tener los medios
suficientes el próximo verano. También en endurecer las penas a los pirómanos.
Mientras tanto, mi mayor muestra de respeto y reconocimiento para los que
luchan contra el fuego sin descanso.