jueves, 23 de julio de 2026

María de Magdala

  Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 22 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Con la llegada de la imagen de Santa María Magdalena a la Hermandad del Resucitado allá por marzo, ando ahora más cerca de esta santa cuya festividad celebramos hoy. Y que la Iglesia celebre su día como fiesta grande ya es algo sobre lo que reflexionar. No en vano, durante siglos esta santa ha cargado con la etiqueta de pecadora, lo que de alguna manera condicionó la forma de mirarla. Felizmente, en los últimos años se ha visto despojada de esa fama por los estudiosos del Evangelio. Siendo esto cierto, la ficción literaria le ha hecho también de las suyas, cargando a este personaje bíblico con un morbo que, probablemente, no le correspondía y que, si le hubiera correspondido, tampoco hubiera pasado nada.

Es curioso cómo en la vida, demasiadas veces, determinadas personas reciben etiquetas con las que cargan ya para siempre, por injustas que sean. Una vida mal contada puede ser un verdadero problema. Por el contrario, la fama de esta santa ha sido repuesta recientemente y para la Iglesia tiene ya una importancia capital. No en vano, lo que sí tenemos los católicos por cierto es que fue ella la primera testigo de la Resurrección de Cristo. Y si esto fue así, qué duda cabe de que no pudo ser fruto de la casualidad, sino que sería una opción tomada por el propio Resucitado.

El hecho de que una mujer fuese testigo directa de la Resurrección, al ser la primera en encontrarse con Cristo vivo tras su muerte, es algo llamativo que  se termina convirtiendo en uno de los principales argumentos de carácter lógico para sostener la veracidad de la Resurrección. ¿Qué clase de embaucador iba a intentar colarnos a esta mujer como testigo de la Resurrección en un tiempo donde las mujeres no contaban para absolutamente nada? Si los evangelistas lo cuentan así, ha de ser necesariamente porque así lo vivieron.

María de Magdala acumula a lo largo del Evangelio momentos de cercanía y de máxima fidelidad con ese Cristo que decidió darle la buena noticia antes que a nadie. También momentos que nos dejarán desconcertados, como el tantas veces representado en el arte “Noli me tangere”.  Además de todo lo fascinante que le es inherente, encontramos en esta mujer el atractivo de la buena fama recuperada, que se refleja en la belleza de obras de arte como la que podemos admirar en nuestra Parroquia de Montserrat. Una historia de lealtad en vida y de fama recuperada en el tiempo.


jueves, 16 de julio de 2026

Tira por la sombra

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 15 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Hasta no hace tanto tiempo, no era yo precisamente el principal defensor de los ficus del Paseo, pues consideraba que de alguna manera impedían la visión limpia de sus tiendas y edificios. No sé si han sido los años, el cambio climático o la reforma de esta maravillosa calle, pero cada vez estoy más a favor de los árboles. Vamos, estoy a dos caminatas de enamorarme también de los ficus de la Plaza Vieja. Eso sí, con mi sombrero bien calado.

Y es que no cabe duda de que las sombras hechas con toldos están muy bien, pero donde se ponga un árbol bien escogido… Porque esto también es importante: no todos los árboles encajan de la misma manera en cualquier sitio: hay que ver sus raíces, su floración, la caída de sus hojas, llegado el caso, etc. Y otra cosa que hay que estudiar a fondo son sus necesidades de cuidado y de agua, pues nunca podemos olvidar que lo primero afecta al presupuesto y lo segundo tiene que ver con nuestra condición de capitalidad del desierto de Europa. Imagino que solo así se explica la proliferación de la palmera como árbol por excelencia en Almería y, claro, en localidades como Roquetas de Mar. Pero ¿qué sombra da una palmera? Necesitamos más contundencia.

Si hablamos de verano y calor, no puedo dejar de mencionar que, tristemente, en nuestra provincia ya hemos comprobado que este verano amenaza con ser durísimo: llovió como nunca en los meses pasados y nos preparamos como siempre para el verano: sin hacer absolutamente nada. Hemos de reforzar la concienciación y potenciar servicios tan esenciales como los de los bomberos, el INFOCA… Y ese Grupo 43 de las Fuerzas Armadas, esos hidroaviones a los que resulta simple y llanamente emocionante ver surcar el mar como corsarios, cargando sus panzas con litros y litros de esperanza para abatir el fuego. 

También será duro, me temo, en cuanto al calor. Por ello hemos de hacer que nuestras ciudades resulten más habitables. En esa línea no puedo sino celebrar ese oasis urbano que se ha anunciado para nuestro Paseo marítimo, ante la residencia de ancianos. Sustituir unas cuantas palmeras o, simplemente, complementarlas con otro arbolado creando una zona con sombras y cierto frescor será, sin duda, un magnífico añadido a nuestro transitadísimo paseo junto al Mediterráneo. Mientras estas iniciativas se extienden, qué mejor deseo que esa típica despedida de “tira por la sombra”. Con sombrero, o sin él.


jueves, 9 de julio de 2026

A la basura

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 8 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Los almerienses andamos recibiendo en estos días la oportuna notificación con la tremenda subida a la Tasa por la prestación del servicio de gestión de residuos de competencia municipal, esto es, la basura de toda la vida. Son notificaciones que vienen con susto en la mayoría de los casos, pues los nuevos importes acarrean una subida notable de este tributo. Y esta vez la culpa no es solo del Ayuntamiento, parece que esto se remonta a la Unión Europea. Se viene a exigir que, en municipios de más de cinco mil habitantes, se repercuta el 100% del coste del servicio a los contribuyentes. Ah, la repercusión.

Abrir el debate de qué servicios públicos se deben repercutir al 100%, como costes individualizados, a los contribuyentes y usuarios puede ser tan interesante como complejo. En realidad, el 100% de lo público se termina repercutiendo a lo privado, pues no hay otro sitio de donde sacar. El problema empieza cuando los gestores de lo público ven en los contribuyentes a pobres vacas a las que ordeñar o, mejor dicho, riquísimas vacas a las que estrujar.

La recientemente cerrada campaña de la Renta nos deja un diagnóstico similar, con unas cifras de auténtico récord: más declarantes que nunca, más recaudación también. Pero la deuda sigue creciendo y los servicios públicos siguen menguando: mientras lo público cada vez recibe más para, tristemente, no llegar a coser sus heridas, en la parte privada las señales resultan confusas. Porque sí, hay quien lo tiene bien montado, se ve que la gente sigue teniendo iniciativa para montar negocios… pero ya nada es lo que era: los hogares se resienten en su economía doméstica, en su capacidad de ahorro, en lo que cuesta llenar el frigorífico o alargar unas vacaciones.

¿Se saciará en algún punto el sector público que nos rodea? A día de hoy, lo veo muy difícil. Los compromisos que se adquieren son cada vez mayores y las corruptelas no parecen decrecer. Uno mira de reojo a otros países, por ejemplo de Sudamérica, y recuerda la frase del sabio Recuenco: “poco a poco y después de golpe”. Ojalá pronto nos dirija alguien con el coraje suficiente para poner fin a esta deriva, alguien capaz de estructurar de verdad el gasto público y ajustar la recaudación a lo que realmente se necesite. Solo cuando los gobernantes dejen de vernos como el animal a ordeñar dejaremos de empobrecernos de esta manera.


jueves, 2 de julio de 2026

¿Se me entiende?

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 1 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

A la madre del futbolista de nuestra selección, Fabián Ruiz, le pusieron subtítulos en un documental de TVE y se armó un cierto revuelo. Parece que al propio Fabián no le hizo mucha gracia y, por supuesto, a Manu Sánchez, tampoco. Yo no he visto el documental, que dirá usted que mal empezamos si vengo a opinar de algo que no he visto, pero yo no vengo a hablar tanto del documental como del lío, no sé si se me entiende. Porque todo esto va un poco de eso, de lo que se entiende o no se entiende, con mayor o menor facilidad.

A mí no me molesta esto de los subtítulos. Ni como andaluz ni como almeriense. Es verdad que los almerienses, al menos los de la capital, no somos gentes con acento habitualmente fuerte o difícilmente entendible, somos más de un acento gracioso, de un “recuerdas a Bisbal”, de un “esto es increíble”. Pero si los posibles espectadores de Valladolid o Logroño pueden necesitar subtítulos para entender a la madre de Fabián, hágase. Yo quiero subtítulos de vuelta para entender a algunas personas de Galicia, de Asturias… porque, sí, me cuesta. Y, sin ir más lejos, si me subtitulan el Carnaval de Cádiz, mejor que mejor, que me pierdo las gracietas y al final dejo de verlo. De esto último es mejor que no se entere Manu Sánchez, “El Perro Andaluz”, que creo que a estas alturas ha hecho negocio de su bandera, que bien podría haber sido también la mía. 

Porque ser orgullosamente andaluces no nos debería cegar ante algunas de nuestras características: el problema no es necesitar subtítulos, el problema es que hay quien nos considere de más o de menos por lo cerrado que pueda ser nuestro acento. Nada más lejos de la realidad y ejemplos hay de sobra. Porque en el ars vivendi y en lo que es el arte, en general, nadie tose a Andalucía. Que me subtitulen y tomen buena nota.

También hay cosas que vemos en televisión, que entendemos perfectamente y que, precisamente por ello, necesitaríamos subtítulos de otra clase para confirmar su veracidad. Casi seguro que a usted le pasa como a mí: cuando el otro día escuchábamos a Patxi López eso de “¡Yo, con Begoña!”, veíamos la cara del marido de Begoña… y algo no cuadraba. Entendíamos la literalidad de las frases, sin ser capaces de comprender en qué delirio andaba Patxi en ese momento. ¡Qué hemeroteca la de P. S. y sus compañeros de viaje!

Los subtítulos no tienen por qué sobrar; lo que falta es una carga de sentido común.


jueves, 25 de junio de 2026

Almería, Málaga, Nueva York

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 24 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Durante los últimos meses la rivalidad futbolística entre Almería y Málaga se ha endurecido hasta niveles que parecían inimaginables. Con el ambiente ya caldeado, únicamente nos faltaba enfrentarnos en la final por el ascenso a Primera División, la que, tristemente, se han llevado los blanquiazules.

Almería y Málaga son, qué duda cabe, dos ciudades cercanas, lo que en fútbol nunca termina trayendo nada bueno. Esos desplazamientos, que deberían ser los más amables para las aficiones por una mera cuestión de cercanía, se terminan convirtiendo en regalos envenenados, pues siempre hay quien decide amargar la fiesta a los demás. Por no alargarlo más, simplemente diré que a mí estas enemistades me parecen de lo más absurdas.

Pero si volvemos a mirar a Málaga, creo que tenemos en ella un espejo en el que mirarnos. Es una ciudad que, en muchísimos aspectos, va muy por delante de la nuestra, pero a la que nos podemos parecer, pues tenemos mucho en común. Tenemos que conseguir dinamizar nuestra ciudad, como lo ha hecho ya Málaga, intentando no caer en sus trampas, que las hay y no son pocas.

El exceso de turistificación y la consiguiente expulsión de los vecinos del centro a barrios de las afueras o a municipios cercanos son preocupaciones que ahora no tenemos en esa dimensión, pero que un desarrollo importante de nuestra economía nos podría traer.

Almería no debe tener complejos. No tienen ningún sentido. Pero debe saber hacia dónde quiere caminar, para lo que siempre será interesante mirar a nuestro alrededor, tomar nota de todo y, a partir de ahí, crecer. Siempre he pensado que lo tenemos todo para ello, por más que las administraciones superiores, quizás también las propias, no terminen de impulsar como deberían el cambio de nuestras comunicaciones. Ya lo hemos comentado por aquí: somos una isla.

Todo esto me recuerda a una anécdota que siempre me hizo mucha gracia. Juan Carlos Navarro, baloncestista español ya retirado, pasó unos años por la NBA, coincidiendo en el tiempo con un joven Lebron James. Se dice que en uno de sus enfrentamientos, le dijo aquello de “me, with your body, Michael Jordan”. Quería decir Navarro que, si él tuviera el físico de James, sería una leyenda del nivel de Jordan. Si nos despojamos de algunos complejos, nosotros también podríamos mirar a los ojos a Málaga y decirle “Almería, con tus conexiones, Nueva York”.

jueves, 18 de junio de 2026

Activa tu talento

  Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 17 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Comunicación efectiva. Escucha. Trabajo en equipo. Liderazgo. Empatía. Adaptabilidad. Pensamiento crítico. Resolución de problemas. Creatividad. Gestión del tiempo. Proactividad. Inteligencia emocional. Toma de decisiones. Negociación. Flexibilidad. Paciencia. Organización. Colaboración. Autonomía. Asertividad. Capacidad de aprendizaje. Manejo del estrés. Compromiso. Ética profesional. Atención al detalle. Iniciativa. Pensamiento analítico. Gestión de conflictos. Orientación al cliente. Etcétera.

La lista de las habilidades transversales, también llamadas blandas, es tan larga como interesante. Quizás usted se haya sentido identificado con varias de ellas, habrá podido intuir que le falta mucho para tener otras y las habrá que las estará usted entrenando a día de hoy.

La Radio de la Universidad de Almería, Radio UAL, tiene un programa que se llama “Activa tu talento” y en el que, en aproximadamente media hora, un egresado de la propia UAL comparte micrófono con un alumno de la misma en una conversación guiada que gira en torno a alguna de estas habilidades. Yo he tenido el placer de ser invitado a charlar en torno al liderazgo, sobre lo que pude debatir con Oriol Arans, estudiante de cuarto de Psicología.

Si tuviese que resumir mis posiciones en torno al liderazgo, me quedo esencialmente con dos ideas: se lidera como se es (como decía Juan Belmonte del toreo) y la importancia de la coherencia. Es fundamental conocerse a sí mismo y potenciar las virtudes, disimulando los defectos. Esto es un ejercicio tan importante como difícil; y lleva tiempo. Por otra parte, y más allá de la ejemplaridad, creo que el buen líder camina de la mano de la coherencia. Para profundizar en estas y otras cuestiones les invito a buscar el podcast.

Más allá de la conversación sobre el liderazgo en sí, soy un firme convencido de que estas habilidades son decisivas para nuestras carreras profesionales, determinantes en nuestros éxitos. Están en nuestra forma de ser, forman parte de nuestra esencia, pero pueden desarrollarse, entrenarse, mejorarse. Que el paso por la Universidad no se limite a una serie de competencias técnicas contenidas en los programas de cada carrera es responsabilidad, también, de los profesores; pero, sobre todo, es algo que debe salir del propio alumnado. Que la Universidad se preocupe de ello y facilite herramientas como este podcast habla bien de la institución.



Enlace al podcast de referencia:

https://open.spotify.com/episode/2tYNk1kQLTHMGOCN6ty2GR?si=d593dc2acb584f16


jueves, 11 de junio de 2026

El león y el conejo

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 10 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Con permiso de las elecciones presidenciales en el Real Madrid, con la feliz victoria de Florentino Pérez, y de los multitudinarios conciertos del “conejo malo”, lo más destacado de estos días en España es, sin duda, la visita del Papa León XIV.

La presencia en nuestro país de Su Santidad me deja la certeza de que tenemos una gran suerte al contar con él al frente de la Iglesia. Desde la elección de su nombre papal, viene dando señas de contar con un diagnóstico elevado del momento en el que le ha tocado regir la sacra institución, siendo consciente de uno de los grandes desafíos a los que, con toda probabilidad, nos enfrentamos en este momento: la inteligencia artificial y su gestión. Si casual no fue que optara por León, tampoco lo es que en su primera encíclica ya haya abordado esta cuestión.

En un mundo deslumbrado por la tecnología, los humanistas resultan más importantes que nunca. Necesitamos voces clarividentes que nos ayuden a encontrar los caminos adecuados. Y ahí es donde Prevost va a ser una auténtica bendición.

Además, todo ello lo aborda desde un respeto a los ritos y a la liturgia que Francisco, en su búsqueda continua de la sencillez, había dejado de lado. Me gusta que el Papa vista y actúe como Papa, no lo puedo negar. Y me encanta, además, que apele a los valores o identidades propias de la visión cristiana del mundo, que es lo que nunca debe quedar de lado: el amor a Dios, el respeto fraternal al prójimo, el cuidado del desvalido, la defensa de la vida, el impulso de la familia como institución central de nuestra sociedad.

Y todo ello lo hace, además, con una inteligencia deslumbrante que me está dejando un magnífico sabor de boca: con cercanía, con preguntas que conducen a respuestas incómodas, con consciencia de su papel, con candidez. Y rodeado de miles y miles de personas con sed de Dios.

En ese lugar tan peculiar que es X, antes Twitter, hemos visto imágenes verdaderamente esperanzadoras, como cientos de miles de jóvenes en la calle, rezando unidos, y, por momentos, en completo silencio. Hay quienes dicen que esas imágenes producen miedo. Bueno, quizás prefieran lo que hemos visto, por ejemplo, en París con ocasión de la final de la Champions: escaparates blindados, caos y desorden. A mí las imágenes de Madrid me transmiten esperanza, sí, pero también una fuerza descomunal. ¿Quién en su sano juicio podría tener miedo de algo así?


jueves, 4 de junio de 2026

Ignacio, presente

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 3 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Tal día como hoy (3 de junio), hace nueve años, fue asesinado en Londres Ignacio Echeverría Miralles de Imperial a los treinta y nueve años. Los que yo tengo.

Acercarse a la vida de Ignacio es hacerlo a la vida de un joven de nuestro tiempo, con las mismas dificultades e inquietudes que pueda tener cualquiera de nosotros: buscar empleo, hacer su propio camino, edificar su vida. Precisamente, vivía en Londres porque era allí donde trabajaba.

Allá por 2022 contacté con su padre para invitarle a que viniera a Almería a dar un testimonio sobre la vida y muerte de Ignacio, en un acto organizado por la Hermandad del Resucitado, a la que pertenezco. Y cuánto me alegro de ello. Porque si ejemplar fue la actuación de este héroe, no resulta menos admirable la fuerza con la que sus padres, Joaquín y Ana, dan testimonio público de la vida de su hijo: un signo de esperanza, amor y fe en estos tiempos donde todo parece tan anodino y despojado de sentido.

En los últimos años se viene promoviendo la canonización de Ignacio, puesto que su fe tuvo un peso decisivo en su muerte. Recordemos que Ignacio, el héroe del monopatín, no fue asesinado porque pasara por aquel puente en un momento inoportuno, sino que fue su decisión consciente de enfrentarse a los terroristas con su propio monopatín la que terminaría llevándole a esa situación. Escogió arriesgar su vida para intentar salvar la de otros, tal y como ocurrió.

En Almería hemos tenido la suerte de contar con ellos en dos ocasiones, aquí se ha representado el musical de las últimas horas de vida de Ignacio, se ha mostrado por primera vez fuera de Madrid su exposición de enseres y pudimos vivir una vigilia de oración en la Catedral.

Difícilmente podemos esperar de nadie que esté dispuesto a entregar su propia vida por unos desconocidos, como Ignacio, pero ponernos ante su espejo en las pequeñas decisiones del día a día no puede sino hacernos mejores. Y es que su santidad, en la que yo creo al margen de los tiempos y procesos de la Iglesia, no es una santidad añeja, de estampa antigua, sino que es una santidad actual, de hoy, capaz de interpelarnos directamente. Por este motivo, desde la Hermandad se han promovido charlas en colegios e institutos para dar a conocer que existe otra forma de entender la vida, de vivir el amor, de amar al prójimo. Con Ignacio presente, tenemos al mejor modelo de nuestro tiempo para una vida más recta y mejor.