Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 12 de agosto de 2026.
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Cuando no cesan las noticias
sobre lo que se vive en Ceuta estos días o sobre los terribles incendios que
asolan nuestro entorno, resulta fácil dejarse llevar por cuestiones más amables
como la del eclipse solar que viviremos este anochecer. Si las gafas son
homologadas, o no, qué hacer con los niños durante esos minutos o desde dónde
podrá verse con claridad son algunos de los temas destacados. Por el camino, la
ministra Diana Morant apuntaba a que nadie vivo en España había visto un
eclipse total y sonaba como a apuntarse el tanto de este acontecimiento
planetario. Minipunto para Sánchez.
Y entre tanto eclipse y tanto
desastre, en Almería es fácil que la conversación vire a algo que eclipsa a
todo lo demás: el pregón de David Bisbal a la Virgen del Mar. Nuestro artista
ya fue pregonero de la Feria, con lo que no es ese pregón el que va a
pronunciar, sino el propiamente dirigido a nuestra Patrona. Estamos ante un
potente movimiento por parte de la Hermandad de la Santísima Virgen del Mar
que, quizás, no midió del todo las consecuencias de implicar a todo un David
Bisbal en un acto que, tradicionalmente, la ciudad vive a una escala muy
distinta a la de este año.
Como almeriense, como devoto,
como amante del género… todo lo que sea darle repercusión al pregón me gusta,
aunque surgen algunas dudas lógicas una vez que empieza a desarrollarse todo:
que si se limitan las representaciones del resto de hermandades, que si se
sorteará entre los hermanos que quieran asistir la posibilidad de hacerlo, que
si la oficina del artista será la que gestione acreditaciones y accesos. Todo
ello, quizás, se podría haber evitado si el pregón se hubiera desplazado a otro
espacio con más aforo; si bien, a cambio, se vivirá ante la venerada imagen de
la Virgen del Mar y con el complemento de emitirse por televisión. Ya saben:
sofá, aire acondicionado y la nevera a mano. No lo descarten.
Si a la hora de escribir no
acierta nuestro paisano a saber por dónde empezar, me permito recomendarle el
pregón que en 2015 pronunciara Francis Segura. No muchos se acordarán ya de él
y fue todo lo brillante que cabía esperar de aquel pregonero. Ante la duda, no
estaría mal tampoco escuchar un poco de “Ave María”. Y si no funciona, nos
seguiremos dejando eclipsar por el último pregón de Semana Santa, aquel adiós
prohibido de Daniel Valverde, que sigue estando a un clic de distancia.