Nuestra provincia se prepara para vivir, este sábado, una de
sus grandes citas anuales: la octava edición de la Desértica. Esta prueba
deportiva, organizada por la Legión, llena de color y deporte a la propia
capital y a todos los municipios por los que discurre.
A mí, que estoy a otras cosas, me da vértigo simplemente
pensar en los kilómetros con que cuenta el recorrido: unos 71 para marchadores
a pie, 110 para los ciclistas que no llevan más motor que sus piernas y sus
pulmones y hasta 120 para quienes usan las modernas bicicletas eléctricas. Pero
la gracia de esta carrera no está tanto en la distancia a recorrer como en el
propio recorrido: duros repechos, técnicas bajadas y un paisaje árido en el que
agradecer el calor de vecinos y voluntarios a lo largo del trayecto.
La salida, ya lo saben, se produce desde la Avenida Federico
García Lorca de la capital y la llegada se efectúa en Roquetas de Mar, en el
Parque de Los Bajos. Por el camino, Viator, los baños de Sierra Alhamilla, Pechina,
Alhama, Enix… Poca broma, como se suele decir.
Quien más y quien menos, ya conoce el reguero de luciérnagas
que, a la noche y desde Aguadulce, el Parador o Roquetas, se ve descendiendo
desde la montaña que sube hasta Enix. Es uno de esos momentos en los que el
espectador puede tomar conciencia de la dureza del reto, cuando la noche es ya
oscura y podemos echar cuentas de las horas que llevan en movimiento esas
lejanas linternas que partieron de Almería a las ocho o las nueve de la mañana
para llegar a meta bien entrada la noche.
Si bien la prueba no suele estar protagonizada por deportistas profesionales, la realidad es que los primeros en llegar de cada categoría son personas seriamente preparadas para ello, que pondrán el próximo sábado la guinda a largos meses de entrenamiento. Abundan también los amateurs que, con entrenamientos mucho más modestos, ponen a prueba sus piernas, su corazón y, muy especialmente, su cabeza. Están quienes lo hacen con ánimo competitivo, los que lo hacen por diversión, por afán de superación o sujetos a algún reto o promesa. Estos últimos son mis favoritos, pues es verdaderamente emocionante ver cómo se embarcan en una aventura así por superar alguna adversidad o aferrados a un amor que ya se viste de recuerdo. Vaya toda la fuerza y todo el ánimo para todos los que han decidido asumir el reto de recorrer nuestro entorno a lomos de la Desértica.