jueves, 18 de junio de 2026

Activa tu talento

  Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 17 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Comunicación efectiva. Escucha. Trabajo en equipo. Liderazgo. Empatía. Adaptabilidad. Pensamiento crítico. Resolución de problemas. Creatividad. Gestión del tiempo. Proactividad. Inteligencia emocional. Toma de decisiones. Negociación. Flexibilidad. Paciencia. Organización. Colaboración. Autonomía. Asertividad. Capacidad de aprendizaje. Manejo del estrés. Compromiso. Ética profesional. Atención al detalle. Iniciativa. Pensamiento analítico. Gestión de conflictos. Orientación al cliente. Etcétera.

La lista de las habilidades transversales, también llamadas blandas, es tan larga como interesante. Quizás usted se haya sentido identificado con varias de ellas, habrá podido intuir que le falta mucho para tener otras y las habrá que las estará usted entrenando a día de hoy.

La Radio de la Universidad de Almería, Radio UAL, tiene un programa que se llama “Activa tu talento” y en el que, en aproximadamente media hora, un egresado de la propia UAL comparte micrófono con un alumno de la misma en una conversación guiada que gira en torno a alguna de estas habilidades. Yo he tenido el placer de ser invitado a charlar en torno al liderazgo, sobre lo que pude debatir con Oriol Arans, estudiante de cuarto de Psicología.

Si tuviese que resumir mis posiciones en torno al liderazgo, me quedo esencialmente con dos ideas: se lidera como se es (como decía Juan Belmonte del toreo) y la importancia de la coherencia. Es fundamental conocerse a sí mismo y potenciar las virtudes, disimulando los defectos. Esto es un ejercicio tan importante como difícil; y lleva tiempo. Por otra parte, y más allá de la ejemplaridad, creo que el buen líder camina de la mano de la coherencia. Para profundizar en estas y otras cuestiones les invito a buscar el podcast.

Más allá de la conversación sobre el liderazgo en sí, soy un firme convencido de que estas habilidades son decisivas para nuestras carreras profesionales, determinantes en nuestros éxitos. Están en nuestra forma de ser, forman parte de nuestra esencia, pero pueden desarrollarse, entrenarse, mejorarse. Que el paso por la Universidad no se limite a una serie de competencias técnicas contenidas en los programas de cada carrera es responsabilidad, también, de los profesores; pero, sobre todo, es algo que debe salir del propio alumnado. Que la Universidad se preocupe de ello y facilite herramientas como este podcast habla bien de la institución.



Enlace al podcast de referencia:

https://open.spotify.com/episode/2tYNk1kQLTHMGOCN6ty2GR?si=d593dc2acb584f16


jueves, 11 de junio de 2026

El león y el conejo

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 10 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Con permiso de las elecciones presidenciales en el Real Madrid, con la feliz victoria de Florentino Pérez, y de los multitudinarios conciertos del “conejo malo”, lo más destacado de estos días en España es, sin duda, la visita del Papa León XIV.

La presencia en nuestro país de Su Santidad me deja la certeza de que tenemos una gran suerte al contar con él al frente de la Iglesia. Desde la elección de su nombre papal, viene dando señas de contar con un diagnóstico elevado del momento en el que le ha tocado regir la sacra institución, siendo consciente de uno de los grandes desafíos a los que, con toda probabilidad, nos enfrentamos en este momento: la inteligencia artificial y su gestión. Si casual no fue que optara por León, tampoco lo es que en su primera encíclica ya haya abordado esta cuestión.

En un mundo deslumbrado por la tecnología, los humanistas resultan más importantes que nunca. Necesitamos voces clarividentes que nos ayuden a encontrar los caminos adecuados. Y ahí es donde Prevost va a ser una auténtica bendición.

Además, todo ello lo aborda desde un respeto a los ritos y a la liturgia que Francisco, en su búsqueda continua de la sencillez, había dejado de lado. Me gusta que el Papa vista y actúe como Papa, no lo puedo negar. Y me encanta, además, que apele a los valores o identidades propias de la visión cristiana del mundo, que es lo que nunca debe quedar de lado: el amor a Dios, el respeto fraternal al prójimo, el cuidado del desvalido, la defensa de la vida, el impulso de la familia como institución central de nuestra sociedad.

Y todo ello lo hace, además, con una inteligencia deslumbrante que me está dejando un magnífico sabor de boca: con cercanía, con preguntas que conducen a respuestas incómodas, con consciencia de su papel, con candidez. Y rodeado de miles y miles de personas con sed de Dios.

En ese lugar tan peculiar que es X, antes Twitter, hemos visto imágenes verdaderamente esperanzadoras, como cientos de miles de jóvenes en la calle, rezando unidos, y, por momentos, en completo silencio. Hay quienes dicen que esas imágenes producen miedo. Bueno, quizás prefieran lo que hemos visto, por ejemplo, en París con ocasión de la final de la Champions: escaparates blindados, caos y desorden. A mí las imágenes de Madrid me transmiten esperanza, sí, pero también una fuerza descomunal. ¿Quién en su sano juicio podría tener miedo de algo así?


jueves, 4 de junio de 2026

Ignacio, presente

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 3 de junio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Tal día como hoy (3 de junio), hace nueve años, fue asesinado en Londres Ignacio Echeverría Miralles de Imperial a los treinta y nueve años. Los que yo tengo.

Acercarse a la vida de Ignacio es hacerlo a la vida de un joven de nuestro tiempo, con las mismas dificultades e inquietudes que pueda tener cualquiera de nosotros: buscar empleo, hacer su propio camino, edificar su vida. Precisamente, vivía en Londres porque era allí donde trabajaba.

Allá por 2022 contacté con su padre para invitarle a que viniera a Almería a dar un testimonio sobre la vida y muerte de Ignacio, en un acto organizado por la Hermandad del Resucitado, a la que pertenezco. Y cuánto me alegro de ello. Porque si ejemplar fue la actuación de este héroe, no resulta menos admirable la fuerza con la que sus padres, Joaquín y Ana, dan testimonio público de la vida de su hijo: un signo de esperanza, amor y fe en estos tiempos donde todo parece tan anodino y despojado de sentido.

En los últimos años se viene promoviendo la canonización de Ignacio, puesto que su fe tuvo un peso decisivo en su muerte. Recordemos que Ignacio, el héroe del monopatín, no fue asesinado porque pasara por aquel puente en un momento inoportuno, sino que fue su decisión consciente de enfrentarse a los terroristas con su propio monopatín la que terminaría llevándole a esa situación. Escogió arriesgar su vida para intentar salvar la de otros, tal y como ocurrió.

En Almería hemos tenido la suerte de contar con ellos en dos ocasiones, aquí se ha representado el musical de las últimas horas de vida de Ignacio, se ha mostrado por primera vez fuera de Madrid su exposición de enseres y pudimos vivir una vigilia de oración en la Catedral.

Difícilmente podemos esperar de nadie que esté dispuesto a entregar su propia vida por unos desconocidos, como Ignacio, pero ponernos ante su espejo en las pequeñas decisiones del día a día no puede sino hacernos mejores. Y es que su santidad, en la que yo creo al margen de los tiempos y procesos de la Iglesia, no es una santidad añeja, de estampa antigua, sino que es una santidad actual, de hoy, capaz de interpelarnos directamente. Por este motivo, desde la Hermandad se han promovido charlas en colegios e institutos para dar a conocer que existe otra forma de entender la vida, de vivir el amor, de amar al prójimo. Con Ignacio presente, tenemos al mejor modelo de nuestro tiempo para una vida más recta y mejor.


jueves, 28 de mayo de 2026

Zapatero mediante

   Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 27 de mayo de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Apenas han pasado diez días desde las elecciones andaluzas, pero parece que han sido eones, Zapatero mediante; no obstante, hay un tema que en cada domingo de comicios me escama y no quería dejarlo pasar: la composición de las mesas electorales. Comprendo que todos debemos participar en “la gran fiesta de la democracia” y, por ello, nunca he dejado de votar, pero lo de las mesas electorales lo llevo peor.

¿Cuánta gente tenemos en España cobrando prestaciones o ayudas sin estar incapacitados para trabajar? Vamos a dejar a un lado, por supuesto, a los menores de edad y a los mayores de cierta edad. Son, con toda probabilidad, millones de personas las que, en teoría, no tienen ocupación laboral a lo largo de la semana y, se supone, puesto que por ello cobran esas ayudas o prestaciones, que un extra les puede venir bien. ¿Por qué no se intenta que sean estas personas las que contribuyan a que todo funcione en la jornada electoral?

A los que estamos en la otra cara de la moneda, trabajando de lunes a viernes o cada uno en los turnos y días que le toque, pasar un domingo en una mesa electoral es un perjuicio serio. Y, afortunadamente, esos sesenta o setenta euros que se dan a quienes participan de ello no es algo que arregle la vida de casi nadie de cuantos realmente trabajan. Tampoco el asunto del día libre a continuación termina de compensar la faena, especialmente en aquellos casos en los que el trabajo se tenga que absorber sí o sí. Pienso en tantos autónomos o, no lo puedo evitar, en asesores fiscales en plena campaña de renta, en abogados que tengan juicio ese día, médicos con pacientes citados y un larguísimo etcétera.

¿Sería impopular fomentar la participación en mesas electorales de quienes disponen realmente de más tiempo libre? Seguramente. Es la única justificación que se me ocurre a que nadie lo instrumente. Es probable también que otras personas tengan la inquietud y la curiosidad de conocer cómo funciona desde dentro una jornada electoral y quieran vivirlo, pero a otros muchos se les causa un perjuicio serio al privarles del único descanso que encuentran en su semana.

El sábado antes de la votación pasé por una panadería en calle Granada, en cuya puerta lucía un cartel indicando que ese domingo no abriría por tener que estar en una mesa electoral. ¿En serio?


jueves, 21 de mayo de 2026

¡Sí se puede!

    Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 20 de mayo de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Pasadas las elecciones andaluzas, no dejo de sorprenderme con según qué paradojas. La que me golpea más fuerte es la de Adelante Andalucía y su candidato a presidente celebrando que “¡le hemos quitado la mayoría absoluta al Partido Popular!”. No hace falta ser politólogo para entender que, si a ello le sumamos que unas horas después todos los partidos de izquierdas han confirmado que no se van a abstener para facilitar la presidencia a Juanma Moreno, ese quitarle la mayoría absoluta al PP se traduce en dejarlo en manos de Vox. O lo que es lo mismo, en manos de la “temida extrema” derecha.

¿Puede un señor que se sitúa a la izquierda de la izquierda celebrar que le vaya a gobernar, no ya el PP, sino el PP con Vox? ¿Puede celebrar con euforia que eso sea gracias a su partido? Mi respuesta, aunque las preguntas parecieran tendenciosas en sentido contrario, es que ¡sí se puede! ¿Y por qué? Pues porque en la industria política la estrategia siempre vence a la verdad.

No hay otra explicación. Pesa más el éxito propio —e innegable— en las elecciones. Pesa más la posibilidad de cimentar sobre ese escenario un relato que los pueda impulsar hacia un hipotético nuevo salto dentro de cuatro años. Todo ello pesa más que el hecho cierto —según su visión— de tener que sufrir durante cuatro años a un gobierno que calificarán de retrógrado, fascista, trasnochado y sabe Dios cuántas cosas más.

Y esto aplica a Adelante Andalucía y a todo el arco parlamentario: nada importa más que los propios resultados y la estrategia que se pueda aplicar tras ellos. Ocurre de manera similar con Pedro Sánchez, que valida cada una de las elecciones autonómicas que se han celebrado en los últimos meses porque sabe que, desde esos resultados, tan similares en todos los casos, construirá su gran relato para las próximas generales, que ya ha demostrado por activa y por pasiva que es lo único que le importa. Quién sabe, a lo mejor por ahí se entiende a la candidata que nos colocó a los andaluces de cara al pasado 17 de mayo. Una candidata, sí, curtida en mil batallas, pero que ha conseguido el peor resultado histórico del PSOE en Andalucía y que, sospecho, en el fondo de su corazón lo celebraba: podría haber sido mucho peor.

Queda ese poso de tristeza al comprobar, una vez más, que la verdad es escondida bajo la alfombra al servicio de la estrategia. Es la política de nuestro tiempo.


jueves, 14 de mayo de 2026

Jacarandas

      Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 13 de mayo de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

En estas semanas las jacarandas nos vienen regalando todo su esplendor y belleza. Son árboles muy llamativos, de flores color lila o violeta, acaso azuladas. Los vemos en algunos lugares de nuestra ciudad y nos llaman especialmente la atención ahora que están en el punto álgido de su floración. Cuando esa flor estalla, el árbol apenas tiene hojas y lo que deja ver es un auténtico espectáculo en tonos morados. Solemos verlos agrupados, por ejemplo, en la Plaza de San Pedro, en la Puerta de Purchena, en la Rambla al sur de la Gloria, o en esa plaza con fuente que tenemos entre la Ciudad de la Justicia y Blas Infante.

A mí me vienen llamando la atención desde hace bastante tiempo. Así, en 2022 le dediqué los siguientes versos al Cristo del Descendimiento, de la Hermandad del Silencio: “Jacaranda en flor / que en flor espera / una nueva primavera / para darnos Redención”.

El caso es que la observación de este árbol, y qué bien viene haber mencionado al Descendimiento en este punto, nos obliga también a fijarnos en que la caída de la flor es muy escandalosa, casi tan llamativa como la propia floración, pero al revés. Un Cristo sin Resurrección podría parecerse tanto a estas flores…

Pero aquí viene la pregunta importante: ¿merece la pena? Y no es baladí porque la verdadera pregunta es si pagamos el precio que la belleza —de las flores, en este caso— impone o lo abordamos todo desde un mayor pragmatismo y apostamos por ornamentos más cómodos. Si comparamos con los más habituales ficus o palmeras, éstos ofrecen un aspecto mucho más parejo durante el año y, entiendo, no tienen el problema de la suciedad; otros tendrán.

Bajaba el Paseo el otro día pensando que los ficus se parecen a nosotros, sobre todo a los que no somos tan guapos, en que están ahí todo el año, parecen los mismos y, de repente, les dan la poda circular y parece como si se hubieran cortado el pelo y acicalado. Ese siempre oportuno “pareces otro”, pero sabiendo que siempre eres el mismo.

Las jacarandas, con su explosión de belleza por primavera, nos recuerdan que la vida pasa, que el tiempo avanza y las estaciones se suceden. También, que las cosas —y nosotros con ellas— caen. A mí me alegran el día con sus inverosímiles flores, por más que sea inevitable recordar que, en unos días, acabarán todas en el suelo.


Publicado el texto, me escribe Miguel Cárceles y me dice lo siguiente:

"Lo mejor de las jacarandas es que florecen dos veces al año. En primavera, como el resto, y en otoño, cuando nadie lo hace. Son muy curiosos esos árboles argentinos".

Me encantó el comentario y lo anexo a la columna.




jueves, 7 de mayo de 2026

Sofás negros

     Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 6 de mayo de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Hubo un tiempo en el que un tanatorio de nuestra ciudad me llamó la atención por su mobiliario de colores y formas amables. Recuerdo sillones curvos y de color verde o gris claro. Quiero incluso recordar vivos naranjas en algunas piezas del mobiliario, otros marrones agradables. Aquello, conjugado con sus grandes cristaleras y la luz de Almería pasando a través de ellas, con frases emotivas escritas sobre las paredes, hacía del conjunto un lugar que me resultaba cálido y reconfortante. Al poco de abrir, estuve allí para despedir a mi propio abuelo y pude percibir cómo el lugar invitaba a sentirse reconfortado. Ahora, la mayoría del espacio abierto entre las salas de velatorio y los grandes ventanales lo ocupan unos voluminosos sofás de riguroso color negro. Puro cliché. La sensación que transmite es de un cierto retroceso.

Es un lugar al que no me gusta ir. Entiendo que no gusta, en general. Pero con otros tonos y otros sillones se me antojaba más amable, diferente, inesperado. Ahora es convencional y lo que hace es más convertir la muerte en un trance a superar que una celebración de la vida. Y es que, aunque duela, en la mayoría de los casos el rato de velatorio debería ser una celebración de la vida que se ha acabado, pero que recordamos con cariño, con afecto, con una sonrisa. Hay muertes con las que esto parece humanamente imposible, lo sé; pero incluso en esos casos cabe, de alguna manera, ese pensamiento.

Es muy difícil gestionar la muerte, no sabemos bien cómo hacerlo. Por un lado, tiene un punto de tabú, como si nombrarla la atrajera. Por otro, es un momento de gran dolor para los más allegados al difunto. Tantas veces no sabemos qué decir ante ella. Resulta curioso, sobre todo si consideramos que es algo de lo que nadie escapa: todos pasaremos por ella. Desde el inicio de la humanidad, las distintas religiones y creencias buscan darle respuesta, sentido, pero al final cada persona hace lo que buenamente puede cuando llega el momento de sufrir o acompañar. Quizás no hagan falta grandes discursos ni las mejores palabras. Un gesto o una mirada pueden resultar balsámicos. También una sonrisa.

Si yo pudiera elegir, devolvería al lugar su aspecto cálido, lo llenaría de vida en todos esos elementos para hacer contrapeso a tanta muerte como pasa cada día por esas estancias. Veo esos sofás negros y pienso que el mobiliario correcto también sabe dar abrazos.


viernes, 1 de mayo de 2026

Postureo del bueno

    Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 29 de abril de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Pasó el otro día por esta casa, por el Diario, Vicente, de Almería Postureo, ese perfil de redes sociales —yo lo sigo sobre todo en Instagram— que informa, entretiene y divierte sobre todo lo que tiene que ver con Almería y provincia.

En estos tiempos de influencers plastificados, Vicente tiene un sello de autenticidad y naturalidad que, paradojas de la vida, parece contradecir al nombre del perfil. Porque en Vicente hay poco de postureo. Sí puede haber un papel, una forma de mostrarse al mundo, que encuentra su razón de ser en la búsqueda de la diversión y en tratar, lógicamente, de rentabilizar el camino recorrido y poder vivir de ello. Pero no creo que se caracterice por posturear demasiado. Eso lo encontramos, y a espuertas, en tantísimos otros perfiles, famosos o no. Si las vidas de muchos se parecieran de verdad a lo que vemos en Instagram…

Sin ir más lejos, hace unos días saltó a la escena pública el caso de una famosa de verdad que fue de Madrid a Sevilla a echarse unas fotos y grabar unos vídeos vestida de flamenca para que nadie cayese en la tentación de pensar que no había estado en la Feria de abril. Es decir, que nadie pensase lo que de verdad había ocurrido.

Vicente, por su parte, no deja de ser un tipo con buen corazón al que le gusta difundir lo que tiene que ver con Almería y que nos lo pasemos bien con sus ocurrencias. También le gusta ayudar y me consta que, tal y como dijo aquí, lo hace. En estas semanas vemos cómo comparte una serie de entrevistas con personas sintecho de nuestra ciudad. ¿Qué tiene eso de postureo?

De las cosas más feas que he tenido que leer fueron algunas de las críticas que surgieron en torno a su elección como pregonero de la pasada feria. En esa ocasión no eran cuentas anónimas en internet, había también auténticos personajes de nuestra sociedad en ese fango. Eso sí, estoy convencido, no pocas de esas críticas iban realmente dirigidas al Ayuntamiento de Almería o a su alcaldesa, pero es más cómodo firmar un texto dañino y exagerado contra Vicente que contra María del Mar Vázquez, con quien a lo mejor más adelante queremos salir en alguna foto. En fin, así somos.

Creo que hay Vicente para rato. Puede que le cueste a veces ser regular y constante en algunos de los proyectos que se ven arrancar en su perfil y a los que les falta continuidad, pero su labor nos hace bien a todos. Este postureo sí.