jueves, 9 de julio de 2026

A la basura

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 8 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


Los almerienses andamos recibiendo en estos días la oportuna notificación con la tremenda subida a la Tasa por la prestación del servicio de gestión de residuos de competencia municipal, esto es, la basura de toda la vida. Son notificaciones que vienen con susto en la mayoría de los casos, pues los nuevos importes acarrean una subida notable de este tributo. Y esta vez la culpa no es solo del Ayuntamiento, parece que esto se remonta a la Unión Europea. Se viene a exigir que, en municipios de más de cinco mil habitantes, se repercuta el 100% del coste del servicio a los contribuyentes. Ah, la repercusión.

Abrir el debate de qué servicios públicos se deben repercutir al 100%, como costes individualizados, a los contribuyentes y usuarios puede ser tan interesante como complejo. En realidad, el 100% de lo público se termina repercutiendo a lo privado, pues no hay otro sitio de donde sacar. El problema empieza cuando los gestores de lo público ven en los contribuyentes a pobres vacas a las que ordeñar o, mejor dicho, riquísimas vacas a las que estrujar.

La recientemente cerrada campaña de la Renta nos deja un diagnóstico similar, con unas cifras de auténtico récord: más declarantes que nunca, más recaudación también. Pero la deuda sigue creciendo y los servicios públicos siguen menguando: mientras lo público cada vez recibe más para, tristemente, no llegar a coser sus heridas, en la parte privada las señales resultan confusas. Porque sí, hay quien lo tiene bien montado, se ve que la gente sigue teniendo iniciativa para montar negocios… pero ya nada es lo que era: los hogares se resienten en su economía doméstica, en su capacidad de ahorro, en lo que cuesta llenar el frigorífico o alargar unas vacaciones.

¿Se saciará en algún punto el sector público que nos rodea? A día de hoy, lo veo muy difícil. Los compromisos que se adquieren son cada vez mayores y las corruptelas no parecen decrecer. Uno mira de reojo a otros países, por ejemplo de Sudamérica, y recuerda la frase del sabio Recuenco: “poco a poco y después de golpe”. Ojalá pronto nos dirija alguien con el coraje suficiente para poner fin a esta deriva, alguien capaz de estructurar de verdad el gasto público y ajustar la recaudación a lo que realmente se necesite. Solo cuando los gobernantes dejen de vernos como el animal a ordeñar dejaremos de empobrecernos de esta manera.


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