jueves, 30 de julio de 2026

España se quema

 Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 29 de julio de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.


España se quema en estos días de verano en los que los incendios devoran hectáreas sin fin. Circula por redes una imagen que hace alusión a la falta de medios por parte del Estado en momentos concretos: los incendios, la DANA de Valencia, la pandemia por Covid-19, el volcán de La Palma, el apagón, Filomena. Pero los incendios tienen una característica muy distinta al resto de episodios y es que son totalmente predecibles porque se dan todos los años y, más aún, tras un invierno tan lluvioso.

El de los incendios me parece, a diferencia del resto de situaciones, algo estructural que tiene que ver, por supuesto, con el cambio climático, pero muy especialmente con la gestión del monte que se viene haciendo desde hace años en nombre del ecologismo. Basta escuchar a las gentes del campo para entenderlo. Bajo la calificación de reservas de la biosfera o parques naturales o nacionales, nuestras áreas forestales se terminan convirtiendo en zonas intocables donde los ganados no pueden pastar, donde los cortafuegos se reducen a la mínima expresión o donde cortar cualquier planta te puede acarrear un buen problema.

Sumémosle a ello que, si pensamos por ejemplo en los medios aéreos, parece que estamos muy lejos de contar con los hidroaviones que se vienen prometiendo desde el Gobierno. ¿De verdad se puede defender un país como el nuestro con tan pocos aviones disponibles cuando el fuego aprieta?

Cada vez que ocurre un desastre natural de estas características aparece nuestro presidente para hablar del cambio climático. ¿Y qué quiere decir un alto político cuando habla de ello? Generalmente, y de ahí tanto negacionismo, que nos va a colocar algún impuesto o que nos va a restringir alguna libertad adicional. Porque es muy fácil decir que Manolo, que es fontanero, no se puede mover por el centro de su ciudad en su Berlingo de hace 15 años, mientras tú te desplazas en helicóptero para recorrer cien kilómetros o mientras te cruzas el país en Falcon, mezclando agendas personal y política.

Ojalá pronto nuestros políticos escuchen a los vecinos del medio rural y les dejen vivir y trabajar para cuidar de nuestros montes, mientras nos centramos de verdad en tener los medios suficientes el próximo verano. También en endurecer las penas a los pirómanos. Mientras tanto, mi mayor muestra de respeto y reconocimiento para los que luchan contra el fuego sin descanso.


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