Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 5 de agosto de 2026.
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Con la situación que hemos vivido en Ceuta, surgen no pocas
preguntas. Me permito dejarles un esbozo de las mías:
¿Se puede dar de manera aleatoria y sin un responsable claro
el caso de que sesenta o setenta mil personas decidan, en el mismo día, cruzar
la frontera que separa a dos países? ¿Es casualidad que esos hechos coincidan
en el tiempo con la celebración del aniversario del ascenso al trono del
monarca del país del que salen esas personas?
¿Se puede calificar, sin más, de crisis migratoria este
fenómeno? ¿Es legítimo pedir tranquilidad y calma a los ciudadanos de Ceuta
desde cualquier plató en Madrid o Barcelona? Si usted viviera en Ceuta, ¿qué
pasaría por su cabeza ante una situación así? ¿Se sentiría un español más o se
sentiría de segunda o de tercera? Y si miramos al otro lado, ¿cuántas personas
deben morir para dejar de ser meros peones en el ajedrez de Mohamed VI?
¿Es entendible que el Estado tardase tanto en reaccionar y
hacerse presente ante el problema? ¿Podemos pensar, como afirmaba el ministro
del Interior, que Marruecos es un socio fiable para España y no una amenaza?
¿Qué le parece que el Presidente del Gobierno se haya ido de vacaciones sin dar
más explicaciones? ¿Sabía usted que las vacaciones del Presidente y su esposa
cuentan con más seguridad de la que suele tener la frontera? ¿Le gusta a usted
la playlist que compartió Pedro Sánchez, en medio de todo este jaleo, con
la música que va a escuchar este verano? ¿No le resulta todo esto simple y
llanamente obsceno?
Y si hablamos de los roles y papeles que se han desempeñado
en los últimos días, ¿qué le parece la actuación del Rey? ¿Podríamos esperar
algo más de una institución tan destacada como la Casa Real? ¿Nos conformamos
con conocer una supuesta indignación del Monarca o piensa usted que tenía que
haber salido a la palestra? ¿Le parece bien que Felipe VI no haya pisado Ceuta
ni Melilla por si molesta a Mohamed VI? ¿Para qué sirve un rey que para
absolutamente todo necesita contar con la autorización del gobierno de turno?
Cada imagen, cada entrevista a pie de calle, cada ceutí
desesperado nos llevará a muy distintas preguntas entre las que puedan estar
éstas o muchas otras, si bien la que subyace de fondo es cuánto respeto nos
merece, de verdad, la idea de España. Ahí empiezan y acaban la mayoría de
reflexiones.
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