martes, 21 de diciembre de 2010

I Edición de los Premios Almería


Anoche estuve con mi padre en la gala de los Premios Almería que organiza el Grupo Novotécnica cuya cabecera es La Voz de Almería. De la noche quiero destacar las dos cosas que más llamaron mi atención positivamente.


En primer lugar, creo que es reseñable que el propio David Bisbal acudiese a recoger su premio. Con la agenda complicada y demás, pero allí estuvo el tío. Llegó a Almería por la mañana y se fue nada más recoger su premio. Más allá de su voz, su estilo y demás creo que la clave de su éxito reside en su profesionalidad, en que es un currante y en que es un tío muy majo. De hecho, estuvo a punto de llorar al agradecer el premio.



En segundo lugar, me agradó mucho escuchar a Don Juan del Águila cuando recogió su premio, el Premio Especial en reconocimiento a su trayectoria. Yo nunca le había escuchado hablar y ayer me asombró cuando vino a decir algo así como "leí en prensa que se iba a subvencionar al campo almeriense y la noticia me desmoralizó; siempre hemos presumido de que nuestro campo se ha hecho a sí mismo, sin subvenciones; las subvenciones son como las drogas: te quitan la voluntad, crean adicción...". Perdonadme que entrecomille un texto que no es literal, pero creo que la idea se coge. Yo soy de una opinión parecida: creo que hay cosas que son subvencionables y que se pueden y deben subvencionar, pero lo que no es lógico ni creo que traiga nada bueno es esa especie de cultura de la subvención que impera en España y quizás más especialmente en Andalucía. La gente ya no trabaja para ganar dinero, no busca buenas ideas empresariales: la gente trabaja en buscar la forma de que se les concedan subvenciones. Y creo que es una pena, así no salimos de la situación presente.

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