Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 8 de abril de 2026.
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Pasar una Semana Santa sin mirar
al cielo, al menos en lo meteorológico, ya es algo noticiable. Y es que venimos
de una racha en la que, cada año, se quedaba alguna cofradía sin salir o
sufriendo problemas derivados de la lluvia o su amenaza. Ha hecho (mucho) frío,
calor, viento… todo, menos agua.
La de 2026 ha sido una semana
plena y no solo en Almería. En nuestra ciudad, además de estrenar la reforma
del Paseo, como ya comentamos la semana pasada, hemos seguido viendo un
crecimiento constante en todo lo que tiene que ver con esta forma de vivir los
primeros compases de la primavera. Queda mucho por pulir, pero cada vez más
niños, más nazarenos, más costaleros, toman las calles de Almería por Semana
Santa. Pero si algo viene llamando la atención de propios y extraños es el
crecimiento del número de mantillas en los cortejos procesionales almerienses.
Empiezan a ser tramos que
compiten de tú a tú en número con los de nazarenos. Esto, al margen de que sea
más o menos llamativo, genera también una cierta distorsión y un debate en el
seno de nuestras cofradías y es que, históricamente, son los hermanos más
antiguos los que, vestidos con su hábito, procesionan más cerca de los pasos.
Ahora puede ocurrir que una mantilla, que podría incluso no pertenecer
formalmente a la corporación, procesione más cerca de la Virgen que un hermano
antiguo que vista túnica nazarena.
¿Esto tiene sentido? El caso es
que con tramos de mantillas cortos este debate era irrelevante, pero ahora que
hay hermandades en las que procesionan más de un centenar de mantillas, la
cuestión se presta a una vuelta de tuerca. Tampoco es algo que podamos
solucionar mirando a otras latitudes, tratando de copiar a otros, porque la
participación de las mantillas en las procesiones de Almería es algo muy propio
de nuestra tierra, que no se repite de este modo en otras ciudades de nuestro
entorno como Sevilla, a la que siempre miramos, o ninguna otra.
¿Cómo se ha llegado hasta aquí?
Es algo para lo que no tengo respuesta, pero a la aparente moda cofrade se ha
sumado con fuerza esta derivada, que ha ido en paralelo también a la creación
de una asociación que venía a poner en valor la figura de la mujer de mantilla.
Algo que, del modo que sea, ha ocurrido.
Ay, lo que hemos disfrutado todos
la Semana Santa de 2026… y lo que disfrutaría mi querido Manu Tojeiro con estas
procesiones tan cargadas de mantillas.
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