jueves, 21 de mayo de 2026

¡Sí se puede!

    Columna Relojes de arena publicada originalmente en Diario de Almería, el 20 de mayo de 2026.

                                                                                                                            Versión en web: clic aquí.

Pasadas las elecciones andaluzas, no dejo de sorprenderme con según qué paradojas. La que me golpea más fuerte es la de Adelante Andalucía y su candidato a presidente celebrando que “¡le hemos quitado la mayoría absoluta al Partido Popular!”. No hace falta ser politólogo para entender que, si a ello le sumamos que unas horas después todos los partidos de izquierdas han confirmado que no se van a abstener para facilitar la presidencia a Juanma Moreno, ese quitarle la mayoría absoluta al PP se traduce en dejarlo en manos de Vox. O lo que es lo mismo, en manos de la “temida extrema” derecha.

¿Puede un señor que se sitúa a la izquierda de la izquierda celebrar que le vaya a gobernar, no ya el PP, sino el PP con Vox? ¿Puede celebrar con euforia que eso sea gracias a su partido? Mi respuesta, aunque las preguntas parecieran tendenciosas en sentido contrario, es que ¡sí se puede! ¿Y por qué? Pues porque en la industria política la estrategia siempre vence a la verdad.

No hay otra explicación. Pesa más el éxito propio —e innegable— en las elecciones. Pesa más la posibilidad de cimentar sobre ese escenario un relato que los pueda impulsar hacia un hipotético nuevo salto dentro de cuatro años. Todo ello pesa más que el hecho cierto —según su visión— de tener que sufrir durante cuatro años a un gobierno que calificarán de retrógrado, fascista, trasnochado y sabe Dios cuántas cosas más.

Y esto aplica a Adelante Andalucía y a todo el arco parlamentario: nada importa más que los propios resultados y la estrategia que se pueda aplicar tras ellos. Ocurre de manera similar con Pedro Sánchez, que valida cada una de las elecciones autonómicas que se han celebrado en los últimos meses porque sabe que, desde esos resultados, tan similares en todos los casos, construirá su gran relato para las próximas generales, que ya ha demostrado por activa y por pasiva que es lo único que le importa. Quién sabe, a lo mejor por ahí se entiende a la candidata que nos colocó a los andaluces de cara al pasado 17 de mayo. Una candidata, sí, curtida en mil batallas, pero que ha conseguido el peor resultado histórico del PSOE en Andalucía y que, sospecho, en el fondo de su corazón lo celebraba: podría haber sido mucho peor.

Queda ese poso de tristeza al comprobar, una vez más, que la verdad es escondida bajo la alfombra al servicio de la estrategia. Es la política de nuestro tiempo.


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