viernes, 3 de septiembre de 2010

Raúl, en el Schalke 04

Se fue Raúl del Real Madrid. Antes o después tenía que llegar ese momento. En los últimos años venía siendo un jugador seguramente con muchos valores y con mucha ascendencia sobre el vestuario, pero falto de ritmo y velocidad. Y así no se puede.

Ahora que se ha marchado es el momento de reconocerle todos sus méritos y todo lo que ha dado al Real Madrid, club que por otro lado le ha pagado por ello. Aún así creo que hay que mostrarse agradecidos por él ya que muchos otros han cobrado lo mismo o casi lo mismo y han mostrado la mitad de la mitad del compromiso que él ha mostrado con el Madrid.


Además, creo que en su decisión de irse ha sido muy valiente, yo diría incluso temerario. En mi opinión, se enfrenta ahora a un desafío que le viene grande. No tiene ritmo para España y creo sinceramente aun sin conocer la liga alemana que tampoco tiene ritmo para la Bundesliga y, recordemos, la Champions.

Todo ello me hace pensar que Raúl difícilmente cumplirá su segundo año de contrato en el Schalke y que si su entrenador, que tanto se empeñó en su fichaje, se empeña ahora en que Raúl juegue por encima del bien, del mal y de un viejo conocido como Huntelaar, podría terminar costándole el puesto a él también.

Creo que Rulo, como le llamaban en el vestuario del Madrid, debería haberse ido a los Estados Unidos, con Beckham y Henry y dejarse de tanto desafío y tanta historia. Su mujer se lo hubiese agradecido y creo que su carrera profesional también.

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