Veía el otro día sentados juntos a José Ángel Vázquez y Daniel Valverde y me preguntaba quién en su sano juicio hubiera pensado hace 1, 2 ó 5 años que José Ángel sería pregonero de nuestra Semana Santa antes que Daniel. Apuesto a que menos del 1% de los encuestados y, sin embargo, así va a ser. Y es que las cosas no siempre terminan siendo como damos por hecho que van a ser.
En José Ángel tenemos a un pregonero joven y pseudoforáneo (anímese, Carlos Herrera) que demostró en el americano con el Guardabrisas estar muy al día de lo que se cuece en nuestra Semana Santa. Me dejó la impresión de que la sigue con mucha atención y con la impresión también de que se ha empapado los pregones anteriores para, sin perderlos de vista, construir el suyo propio.
Yo creo que va a hacer un buen pregón, lo he creído siempre desde su elección y lo creo más desde que le he escuchado hablar del mismo, pero, volviendo a lo de la aritmética, aquí pocas veces dos más dos resulta cuatro. ¿Quién podría imaginar que Estudiantes designaría pregonero a José Ramón Suárez y éste nos regalaría una noche que a ver quién la empata? Pues probablemente nadie y ahí quedó: vacío y desnudo el pregonero, revueltos los asistentes.
Pero si hay cosas que escapan a la lógica, es porque hay acontecimientos que van construyendo esa lógica como, por ejemplo, el pregón de Javi Morales en Macarena: era de esperar que pronto le tocaría y era de esperar que estaría a la altura; eso sí, con un pregón de menos a más, consolidando la idea (al menos en mí) de que una cosa es ponerse delante de una cámara y otra cosa es ponerse delante de un atril tras el que asoman los tuyos; poca broma.
Otra noticia que me sorprendió de cara a esta Cuaresma fue la designación de Antonio Capel como pregonero en la Estrella, dejando a la Alcaldesa como presentadora del cartel. La inercia en esta Hermandad era indubitadamente la contraria, ¿punto de inflexión o accidente en el camino? Veremos.
En cuanto al oficial y volviendo a la lógica, qué poco lógico debió ser que Julio Alfredo Egea lo haya hecho tres veces, por seguir con otro ejemplo. Decía José Ángel que a veces no se sabe muy lo que se elige: si al cofrade, al político, al pregonero o a alguien para su homenaje. Supongo que todos los perfiles tienen cabida en la serie de los años y todos pueden hacer su papel, más allá de los gustos de cada uno.
Se me viene a la cabeza un (gran) pregonero que dice que hizo el oficial muy joven y se arrepiente, entiendo que le encantaría repetirlo y ojalá que lo haga, pero como dice también que no tiene sentido que haya tantos pregones de hermandades en Almería, mientras los acumula ya casi todos y no parece que se vaya a dejar ninguno sin dar. Y es que en esto de los pregones la aritmética está muy bien, pero la vida nos sale por la tangente.