domingo, 9 de marzo de 2025

La aritmética pregonera

Veía el otro día sentados juntos a José Ángel Vázquez y Daniel Valverde y me preguntaba quién en su sano juicio hubiera pensado hace 1, 2 ó 5 años que José Ángel sería pregonero de nuestra Semana Santa antes que Daniel. Apuesto a que menos del 1% de los encuestados y, sin embargo, así va a ser. Y es que las cosas no siempre terminan siendo como damos por hecho que van a ser.

En José Ángel tenemos a un pregonero joven y pseudoforáneo (anímese, Carlos Herrera) que demostró en el americano con el Guardabrisas estar muy al día de lo que se cuece en nuestra Semana Santa. Me dejó la impresión de que la sigue con mucha atención y con la impresión también de que se ha empapado los pregones anteriores para, sin perderlos de vista, construir el suyo propio.

Yo creo que va a hacer un buen pregón, lo he creído siempre desde su elección y lo creo más desde que le he escuchado hablar del mismo, pero, volviendo a lo de la aritmética, aquí pocas veces dos más dos resulta cuatro. ¿Quién podría imaginar que Estudiantes designaría pregonero a José Ramón Suárez y éste nos regalaría una noche que a ver quién la empata? Pues probablemente nadie y ahí quedó: vacío y desnudo el pregonero, revueltos los asistentes.

Pero si hay cosas que escapan a la lógica, es porque hay acontecimientos que van construyendo esa lógica como, por ejemplo, el pregón de Javi Morales en Macarena: era de esperar que pronto le tocaría y era de esperar que estaría a la altura; eso sí, con un pregón de menos a más, consolidando la idea (al menos en mí) de que una cosa es ponerse delante de una cámara y otra cosa es ponerse delante de un atril tras el que asoman los tuyos; poca broma.

Otra noticia que me sorprendió de cara a esta Cuaresma fue la designación de Antonio Capel como pregonero en la Estrella, dejando a la Alcaldesa como presentadora del cartel. La inercia en esta Hermandad era indubitadamente la contraria, ¿punto de inflexión o accidente en el camino? Veremos.

En cuanto al oficial y volviendo a la lógica, qué poco lógico debió ser que Julio Alfredo Egea lo haya hecho tres veces, por seguir con otro ejemplo. Decía José Ángel que a veces no se sabe muy lo que se elige: si al cofrade, al político, al pregonero o a alguien para su homenaje. Supongo que todos los perfiles tienen cabida en la serie de los años y todos pueden hacer su papel, más allá de los gustos de cada uno.

Se me viene a la cabeza un (gran) pregonero que dice que hizo el oficial muy joven y se arrepiente, entiendo que le encantaría repetirlo y ojalá que lo haga, pero como dice también que no tiene sentido que haya tantos pregones de hermandades en Almería, mientras los acumula ya casi todos y no parece que se vaya a dejar ninguno sin dar. Y es que en esto de los pregones la aritmética está muy bien, pero la vida nos sale por la tangente.

lunes, 30 de diciembre de 2024

Cada 5 de enero en Almería

Cada 5 de enero en Almería caemos en lo mismo. En algún momento que yo no recuerdo, alguien dio con la tecla: la bajada de los Reyes Magos desde la Alcazaba hasta la Plaza Vieja es una delicia que antaño disfrutaban los paladares más exquisitos (los más fans de las figuras de los magos de Oriente) y que ahora aglutina a mucha gente hasta el punto de que es difícil disfrutar del tránsito de la comitiva real.

El asunto es que para que esta primera parte de la cabalgata ocurra a una hora más decente, la cabalgata en sí termina retrasándose en exceso. Basta con sentarse ante el televisor la tarde del 5 de enero para ver en Canal Sur cómo las distintas capitales andaluzas disfrutan de sus cabalgatas mientras que la de Almería aún no ha empezado. Es cierto que el recorrido de la nuestra no es muy largo, pero también debemos pensar que Almería es la primera capital andaluza en la que anochece. ¿De verdad tiene sentido que seamos los últimos en arrancar? Y si el recorrido es no demasiado largo y está tan masificado, ¿no merece la pena estudiar alguna forma de alargarlo y que el público se redistribuya? Claro, de nada serviría alargar el recorrido si no adelantamos el horario...

La del 5 de enero es una tarde espectacular prácticamente en cualquier ciudad de España y en Almería no lo es menos, pero nuestro modelo merece que alguien valiente se atreva a darle una vuelta de tuerca e intente afinar las cuerdas que empiezan a sonar desafinadas. La historia de Melchor, Gaspar y Baltasar es una de las más bellas jamás contadas y ojalá lo siga siendo por muchos años más.

En cualquier caso y aun cuando nadie se atreve con ello, el próximo domingo espero volver a echarme a la calle con mi familia para disfrutar de la verdadera magia que brota de la conjunción de todo un país para deleite de todos los niños, también de esos que los mayores aún llevamos dentro. Y cuando la cabalgata haya pasado, pondremos nuestros zapatos bajo el árbol de Navidad que con cariño montamos a primeros de diciembre, prepararemos unas galletas y unos vasos de leche y nos iremos temprano a dormir en la confianza de que el siguiente amanecer será uno de los no tantos que guardaremos para siempre en el recuerdo de los pequeños de la casa.

viernes, 23 de agosto de 2024

Segunda de Feria

Sí que estuvimos en familia ayer, aunque el aspecto de la Plaza siempre es mejor en vivo que en Bacantix: ya se sabe, los aficionados -como los gases- tienden a expandirse, especialmente en el tendido donde las localidades son estrechas de más.

Ya se dijo por aquí que el público quiere conocer y reconocer los nombres de los diestros acartelados para cada tarde y, por ende, el de ayer era un cartel difícil. Más propio de "Saber y ganar" que del programa que echan a veces con famosos en Canal Sur en el que, seamos sinceros, les ponen preguntas razonablemente asequibles.

De Fernando Adrián yo sabía porque lo había leído que venía recogiendo numerosos triunfos en esta temporada, Madrid incluido. Ello le ha abierto las puertas de numerosas ferias, entre ellas Almería y Vera. Pero sabiendo eso, no sabía de qué palo iba, no sabía cuál es su rollo, no sabía cómo toreaba este joven diestro madrileño. Curiosidad resuelta: toreo vertical, Roca Rey. Yo ya dejé escrito por aquí que no es el toreo que más me emocione pero ayer le di una vuelta de tuerca más: siendo el toreo que el público más gusta, no es un toreo que resida en el alma de cada torero, sino que me parece un estilo mucho más imitable que la cadencia que imponen a sus lances, por ejemplo, Morante o Juan Ortega. También Manzanares es Manzanares, Talavante es Talavante. Pero Roca Rey o Fernando Adrián se puede ser, es cuestión de echarle huevos, que una cosa no quite la otra. Y es cuestión, claro, de no llevar escrita en el alma alguna otra cosa que te lleve por otros senderos.

El caso es que Adrián estuvo muy bien en su primero, pero en ese lanzar la moneda al aire que es la suerte suprema se le fueron al limbo de las orejas perdidas, imagino, un par de apéndices. Felizmente, en su segundo volvió a andar por los mismos fueros y acertó con el acero, con lo que terminó recogiendo sus 2 orejas y su Puerta grande.

A Jorge Martínez lo he visto mejor otras tardes, lo que me hace pensar que igual el ganado no fue todo lo bueno que nos hubiera gustado. Tiene gusto, tiene profundidad... creo que ayer no encontró pellizco. Con todo y con eso, recogió 2 orejas en su segundo para acompañar al diestro madrileño en salida triunfal a hombros.

En lo que llevamos de Feria reconozco que hay algunas segundas orejas que no me han terminado de encajar por lo visto en el ruedo y debo recurrir a otras explicaciones más esotéricas para terminar de entenderlas: algunas por si en el segundo toro no es posible dar una, otras porque en el primero se hicieron algunos méritos que no se pudieron premiar. Bueno, creo que en el paladar del sentir general de la plaza se digiere mejor una oreja de más que una oreja de menos.

Y si está usted viendo que este párrafo ya es el último y que aún no se ha hablado de Paco Ureña y usted lo echa de menos, debe saber que lo mismo me pasó a mí con el toreo de este honrado espada al que yo también eché de menos.

jueves, 22 de agosto de 2024

Juan Ortega y un casi lleno por testigo

El cartel era tan redondo que ni tan siquiera Almería supo darle la espalda. La plaza no presentaba aspecto de llena porque había un claro notable en el tendido de sol y otro aún más notable y más claro en la grada, también de sol. Esto último, lo de la grada especialmente, puede invitar a ajustar algún precio como se ha hecho con la andanada soleada. El país se empobrece y no podemos vivir al margen de ello.

Pero, como decía, la plaza de la familia Cuesta presentaba un aspecto formidable en un cartel que no era para menos y esto encierra un par de verdades: la primera es que los toros tienen futuro también en Almería, es cuestión de dar con la tecla. La segunda es que la tecla anda cerca de las figuras y los nombres reconocibles. La afición almeriense puede pedir muchas cosas, pero el público quiere reconocer los tres nombres que aparecen en grande en el cartel anunciador de cada tarde. El empresario, si es empresario, sabrá leerlo.

Garzón, de Lances de futuro, cogería Almería con la esperanza de lograr aquí lo que había hecho en Santander, Málaga, ¿Córdoba? De momento, no se consigue. Hoy sin ir más lejos estaremos en familia en la plaza de toros y mañana Dios dirá. El hombre se ve voluntarioso pero da la impresión de que le falta tiempo. Ha probado a confiar en personas concretas de la tierra y no sé si es que no le han funcionado o que no ha llegado a confiar de verdad. ¿Aguantará muchos años?

En lo taurino, puesto que no soy un gran entendido, poco puedo decir pero vamos a ello. Un ganado de comportamiento razonable terminó dando pie, como ya sabían los que saben, a que Juan Ortega hilvanara lo mejor de la tarde y seguramente de la Feria, /osantonio/ mediante. Tiene Ortega un gusto y una capacidad que nadie o casi nadie tiene en el escalafón y, afortunadamente, pudimos verlo en Almería, donde llegó a tener petición de rabo. Ponce estuvo en Ponce, aunque esto luce menos cuando sus antagonistas no le plantean excesivas dificultades. Eso sí, tuvo la despedida que merece quien ha reinado en el toreo durante décadas y, para más inri, ha escogido esta tierra como adoptiva a los lomos del amor más febril y efervescente. Roca Rey, finalmente, estuvo como tenía que estar: toreo vertical, arrimón y a desorejar. No puedo evitar decir que a mí no me emociona, aunque le reconozco la virtud y, por descontado, el efecto en taquilla.


domingo, 15 de octubre de 2023

Buscando el flanco débil en Ignacio Echeverría

Hace unos días, tuvieron lugar en Almería unos actos dedicados a la memoria de Ignacio Echeverría Miralles de Imperial, en cuya organización he podido participar activamente, algo de lo que me siento orgulloso. No obstante, para sorpresa de los comisarios de todo esto, Ignacio Echeverría comienza a ser un recuerdo demasiado vago en demasiada gente y, además, hemos dado con algunas voces que, desde la confianza, la sinceridad, incluso el cariño, nos han planteado ciertos interrogantes sobre la conveniencia o necesidad de mantener viva esta figura con varios argumentos que voy a tratar de condensar en dos, dando además mi respuesta firma y convencida para cada uno de ellos.

En primer lugar, hay quien resta valor a Ignacio o a las actividades que buscan mantener viva su memoria con el argumento de que otros muchos "han hecho lo mismo". Bueno, estoy convencido de que mucha gente a lo largo de la historia ha dado su vida por otros, aunque en términos relativos ya no serían tantos. Pero de esas situaciones yo creo que Ignacio supera en mérito -si es que fuera correcto hacer este tipo de escala, pero me parece una respuesta justo a la premisa de confrontación- a aquellos que dieron su vida por un familiar o por un amigo, a aquellos que dieron su vida por compañeros de batalla, a aquellos que lo hicieron en una situación de conflicto bélico o armado, a aquellos que decidieron dedicarse a profesiones en cuyo ejercicio ese riesgo va implícito, etc. Creo que es compatible darle su sitio a Ignacio con reconocer un gran valor en tantas otras personas a lo largo de existencia de la humanidad, pero me sigue resultando extraordinario que alguien, sin ningún tipo de formación especial en defensa personal o similar, se dedicase a correr en dirección opuesta a tantos ciudadanos que huían del terror (¡incluso policías!) dispuesto a defender a otros de lo que fuera que encontrara con un simple monopatín. Y, ojo, sabiendo que la probabilidad de defender a alguien amado, siquiera conocido, era ínfima.

En segundo lugar, hay quien se pregunta si Ignacio, en caso de haber sabido con certeza que le esperaba la muerte, hubiera hecho lo mismo. Qué duda cabe de que la respuesta a esta pregunta no la tiene nadie, quizás la hubiera tenido Ignacio, quizás no. Pero hay algunas cosas que sí tengo claras: la primera es que una semana antes un policía había sido asesinado en un atentado e Ignacio ya había manifestado que él, de haber estado allí, lo hubiera defendido. Creo que esto es importante porque nos habla de que la muerte en un suceso estaba muy reciente en su imaginario y que, aún así, había dicho expresamente que hubiera acudido en defensa del agredido. Cae por su propio peso que si acudes a defender a una persona que finalmente resulta asesinada, estás asumiendo que puedes correr su misma suerte. La segunda cuestión que tengo clara es que, especialmente en ese clima, si ves a muchas personas (incluso policías!) huyendo de un punto, no sería lógico pensar que la amenaza que te vas a encontrar vaya a ser una cucaracha o un chiflado con un bate de béisbol: es obvio que la situación va a ser mucho más peligrosa. Y si decides dirigirte hacia esa situación y no eres un enajenado mental, es fácil comprender que estás asumiendo consecuencias negativas de todo tipo, incluso la muerte. Y allí que fue, con ímpetu y decisión. Con la energía suficiente para que otras personas que probablemente hubieran fallecido, sigan hoy vivas. Lástima que entre los tres terroristas consiguieron matar a este joven ejemplar.

Y añado algo que pienso: si yo hubiera sido una de las personas amenazadas en aquel puente, Ignacio Echeverría Miralles de Imperial, a quien jamás conocí de nada, hubiera arriesgado su vida por salvar la mía. Esa deuda imaginaria la asumo con alguien que, además, no parece que hiciera aquéllo con un ánimo suicida, sino simplemente con el deseo de ayudar a quienes consideraba tan valiosos como él mismo. Todo ello, además, impregnado con una fe superlativa y un amor a Dios incalculable.

domingo, 8 de octubre de 2023

Protagonista

En la vida, tantas veces los papeles vienen ya repartidos desde el back stage. No era difícil intuirlo conociendo su historia. Cuando el fruto del esfuerzo no es la brillantez, ni la admiración, sino simplemente la versión constantemente mejorada de uno mismo, lo más fácil es pasar totalmente inadvertido. Cuando las virtudes anheladas no son la popularidad o la prolongación de las cifras en el saldo bancario, sino la bonhomía y otras de este olvidado ramo, la salida normalizada es la de la indiferencia.

No destacó nunca entre sus hermanos, tampoco entre sus compañeros de estudios o de trabajo. Un chico bueno, esforzado: uno más. Afortunadamente, él tenía la suerte que no muchos tienen: una mirada distinta. Con sus ojos puestos en otras cosas, poco importaría ser el eterno don nadie, ¡el barquillo del turrón!, el actor secundario del que nadie recordará nunca el nombre, como tampoco se recordará que sin él la película, directamente, no habría funcionado.

Un día morirá, si es que no lo ha hecho ya, y aun en esa forma de pasar como pasan los días (como si nada) habrá alguien que sepa echar de menos lo que hacía sin darse mérito, sin hacerse notar, sin saber venderse. Alguien extrañará las cosas que se queden sin hacer, o peor hechas, porque la mano silenciosa que daba sentido al todo ya pasó a mejor vida. Y es obvio que de imprescindibles están los cementerios llenos, que la vida seguirá su camino y nada o casi nada parecerá detenerse; pero quizás entonces alguien tenga al menos la intuición de que en este puzle falta una pieza más importante de lo que parecía.

Y si su forma de morir es extraordinaria, cabe además la posibilidad de que se eleve sobre el resto como el mismo Cristo fue elevado, clavado en una cruz, para que todos lo contemplaran desde abajo. Algo así pasó con mi admirado Ignacio Echeverría: tuvo que morir dándose para que el mundo le prestara la atención que le debía. Y su padre se empeña en señalar lo normal y corriente que era Ignacio, mientras poco a poco va relatando las historias que, en la pura cotidianeidad, reafirman que Ignacio siempre estuvo hecho de una pasta especial; aun cuando, en principio, perteneciera a la casta de los que por no protagonizar, parecen no protagonizar ni sus propias vidas.

lunes, 24 de julio de 2023

A vueltas con el liderazgo

En el terreno de la empresa, del deporte o de las relaciones personales no es difícil leer artículos, frases, libros, etc. sobre lo que es o debe ser un buen líder. Cuando un equipo gana un trofeo, el capitán -que se supone es el líder del grupo- es quien lo recoge; pero cuando ese mismo equipo sufre una derrota importante, se espera que sea ese mismo líder quien dé la cara, quien se comunique con prensa y aficionados, quien lejos de esconderse en el vestuario, defienda los intereses de la institución a la que representa. 

Eso mismo ocurre en la vida, en cualquier grupo social, pero la degeneración constante del mundo en el que vivimos creo que debe hacernos cambiar las definiciones y la forma de ver las cosas.

Hace ya unas semanas, cuando se modificó la ley del "solo sí es sí", el Presidente del Gobierno no apareció por el Congreso de los Diputados porque entendió que su imagen no debía quedar marcada por ese momento. En la reciente campaña electoral, el supuesto líder de la oposición ha decidido no formar parte de según qué debate televisivo a cuanta de no sé bien qué razones. Las dos personas llamadas a liderar la nación española, cuando llega la hora de la verdad prefieren no dar la cara.


Y lo más triste no es que no lo hagan por comodidad o por algún interés puramente egoísta; en mi opinión, lo peor de todo es que no lo hacen porque hay estudios y estudiosos que consideran que eso es lo mejor para ellos. Es decir, que electoralmente les va a funcionar mucho mejor esconderse que salir a la palestra. En definitiva, que el liderazgo que queremos dista mucho de ser el que se define como propio del buen líder: no queremos a alguien que tire del carro, no queremos a alguien que sea capaz de tomar la palabra y decir "nos hemos equivocado en esto y en aquello, pero lo vamos a corregir cuanto antes", no queremos a alguien que sea capaz de conceder entrevistas recurrentemente a medios no afines; preferimos a alguien que, cual avestruz, hunda su cabeza en el fango y espere a que escampe como si la cosa no fuera con ella. Ésa, y no otra, es nuestra talla como país.

jueves, 1 de junio de 2023

Mi Pregón de la Esperanza

La Hermandad de la Macarena de Almería, además de nombrarme su pregonero para la Semana Santa de 2023, tuvo a bien pedirme una especie de introducción para incluirla junto al pregón en su boletín cuaresmal. Para ello envié el siguiente texto:

Queridos amigos, ser pregonero de la Hermandad de la Macarena de Almería ha sido y es para mí un honor y algo que siempre llevaré a gala, por el orgullo que me provoca. El fruto de todo ello es el texto que sigue a estas líneas y la defensa que de él pude hacer el pasado 19 de febrero de 2023. Defensa que, por cierto, nunca hubiera sido igual sin la colaboración necesaria de Lolo Simón al piano, Daniel Valverde en el turno de quites y Juan Diego Linares en mi presentación. 

Del pregón en sí puedo decir que he querido seguir en él una estructura similar a la de una faena taurina, incluyendo los nervios de la previa, la soledad del hotel y rematando todo (o intentándolo) por alto como buenamente se pudo. Creo que es algo que encaja con la Hermandad, que encaja conmigo y que me permite cumplir un objetivo principal que me propongo siempre que recae en mí una tarea de este tipo: escribir lo que únicamente yo escribiría. Busco así la originalidad y la honestidad.

Como tengo la costumbre, o el defecto, de explicarlo todo mientras escribo, el Pregón alberga pocos misterios para quien lo lea. Sí puede merecer la pena señalar, aunque resulte evidente, que en el turno de los quites se intercalan dos textos rimados: en el que abre se muestra al Señor de la Sentencia como ese torero capaz de enfrentarse al peor de los destinos (el mejor de los toreros / torea y no esquiva su suerte / siempre a pecho descubierto / ya trae sentencia de muerte); en los versos que se intercalan jugamos a recorrer el Miércoles Santo de la mano de la Esperanza Macarena, siguiendo su itinerario y evocando algunas de las sensaciones propias e inevitables de la jornada.

Por otro lado, el pasaje de Claudia Prócula parte de una duda real, de una pregunta que en ocasiones me he hecho y termina vinculando a macarenos y ángeles custodios, pero, si bien estos son el principio y el final del fragmento, lo que el cuento esconde es un piropo encendido a las madres en la persona de la Virgen María. Intenté hacerlo con la brevedad y la intensidad que encajar el texto en la pieza musical “La Esperanza de María” me exigía y quizás por ello no haya conseguido que el mensaje cale tanto como me gustaría. Quería dejar constancia de ello.

Si quieren que juguemos a un juego, les invito a buscar en el texto dos guiños: el más evidente, a Federico García Lorca; otro, apto para los amantes del género, a Rafa Serna. 

Por lo demás, insisto: ser pregonero de esta Hermandad ha sido un regalo muy especial. He disfrutado escribiendo y abstrayéndome del día a día con esos intentos de estrofas, con ese cuento, con esos recuerdos, con esas confesiones, con esa desnudez; y todo ello para, finalmente, volver a sentirme uno más entre vosotros, macarenos. Con el deseo de que tanto a vosotros como a mí, no se nos vaya nunca el verde de la mirada; porque querrá decir que estamos mirando en la dirección adecuada.

Entre estos párrafos y el pregón está todo dicho sobre un texto que ha sido muy soñado y muy trabajado, con el que he querido jugar desde ese género del que me considero firme defensor y devoto como es el pregón cofrade. Por eso quise acompañarlo de música en directo, por eso quise que un fragmento fuera compartido con otra voz (¡y qué voz!), por eso crucé dos poemas, por eso introduje un cuento, etc. Porque creo que todos esos recursos son huecos por los que respira a futuro el "arte" de pregonar si quiere seguir enganchando a más cofrades o, al menos, no desenganchando a los que ya tiene cautivos. Salir a un atril a leer textos anodinos, piropos inverosímiles o meras batallitas personales creo que no es el camino. Al menos no es el que a mí me gusta.

Os dejo enlace al texto y el vídeo del momento: